El Presidente y Vicepresidente ratificaron ayer que no renunciarán, en una jornada en la que dominó el discurso político.
El vicepresidente Álvaro García Linera compareció ante los medios en La Paz para deplorar los sucesos del miércoles, centrando su crítica en las vejaciones sufridas por la alcaldesa de Vinto, Patricia Arce, a manos de una turba, y las agresiones contra mujeres, pero no se refirió al tercer fallecido en los conflictos, Limbert Guzmán.
"Convocamos a las fuerzas opositoras que dejen la violencia", afirmó al calificar al movimiento detractor de fascista, responsabilizar a Mesa y Camacho y afirmar que las protestas de los afines al MAS fueron pacíficas.
Mesa le respondió en redes sociales señalando como una "mentira flagrante" el que el Gobierno diga que las movilizaciones de sus afines son pacíficas. Denunció que el miércoles más de 10.000 cocaleros llegaron a Cochabamba "con el único objetivo de generar violencia física con armas contundentes". "¿Y ahora se permite acusar a Comunidad Ciudadana, pero sobre todo al pueblo movilizado de ser responsable de esas acciones de violencia? Esto es intolerable", dijo.



