
La nueva Constitución Política del Estado (CPE) de 2009 mutiló lo que disponía la antigua Carta Magna sobre la posibilidad de que el presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) sea parte del último escalón para reemplazar al Presidente de Bolivia en caso de ausencia definitiva o renuncia tal como ocurrió en 2005 cuando el entonces presidente de la Corte Suprema de Justicia, Eduardo Rodríguez Veltzé, llegó a ese alto cargo tras la dimisión de Carlos Mesa.
El abogado constitucionalista Jaime Hurtado abrió la posibilidad de que ante la actual crisis social y los pedidos de renuncia del presidente Evo Morales, se aplique una “interpretación amplia” de la CPE por “estado de necesidad” como única vía para que la sucesión presidencial alcance al TSJ, sin que esté establecido en la Constitución vigente, sino en la antigua, solo para que convoque a elecciones en un plazo de 90 días.
Hurtado remarcó ayer que en la CPE vigente no está contemplado que autoridades del TSJ asuman la presidencia en caso de que deba aplicarse una sucesión presidencial, como lo planteó el domingo el líder cívico Luis Fernando Camacho en el cabildo de cívicos y el Conade en Santa Cruz.



