Medio: La Razón
Fecha de la publicación: jueves 31 de octubre de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos es periodista
12:00 / 31 de octubre de 2019
Pues bien, con la enorme expectativa que había sobre los resultados (con base en las encuestas, que predecían Evo Morales ganador, pero no por mucho) no pudo haberse dado mayor desatino administrativo por parte del Órgano Electoral que interrumpir la difusión del cómputo del sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) y nada menos que por casi 24 horas.
Aquí llama la atención el sociólogo Juan Carlos Pinto, cercano al Gobierno, quien recuerda que en el contrato con Neotec (la empresa encargada del TREP) se estableció que “el TREP iba a funcionar hasta entregar el 80% de los resultados, se iba a dar cierta certeza hasta el 80%”; después iba a empezar el cómputo oficial, con el conteo físico de las actas.
DESATINO. Pero he aquí el desatino: “Cuando se llegó al 83%, se dijo ‘se va a interrumpir’, se cumplió con eso, pero no se tuvo en cuenta el contexto político que estábamos viviendo, el que presionaba para que los resultados se siguieran arrojando. Fue una absoluta falta de apreciación del momento político, se interrumpió y generó una total desconfianza sobre esa decisión que se estaba tomando”, dice. Encima, vino el fatal silencio del TSE. “Esto se pudo advertir, pero la política comunicacional de la institución (TSE) ha sido un absurdo total, no se ha informado nada, se ha procedido en silencio, por eso se ha generado mayores susceptibilidades en ese contexto”. En el país se instaló una auténtica crisis de confianza.
Como se supo después —al menos es la única versión con la que hasta ahora se cuenta— la determinación fue asumida sin el consentimiento del propio vicepresidente del TSE, el vocal gestor de dicho sistema, el ingeniero Antonio Costas; quien, por lo demás, se fue asegurando que, con todo, los resultados que dio el TREP “son correctos”.
Para la oposición, en cambio, ya no había vuelta que dar. Paralizando el TREP, por las razones que fuere, se hizo perder sentido a un mecanismo que precisamente había sido creado para dar certidumbre a la ciudadanía en el día de la elección: saber el resultado preliminar. El conteo rápido, destaca José Luis Bedregal, candidato a diputado por CC, “es un mecanismo que no es para saciar la curiosidad de los políticos, es un mecanismo que en el mundo se utiliza para garantizar la transparencia de un proceso”.
Claro, si bien, según Bedregal, esa misma noche se reclamó al TSE sobre el ‘congelamiento’ del TREP, lo que en verdad instaló la desconfianza y disparó la crisis fue el cambio del resultado de Evo Morales con 7,58 puntos porcentuales sobre Carlos Mesa el domingo, cierto, al 83% del conteo, a 10,14 puntos el lunes, al 95% del registro rápido.
El TREP del domingo, guste o no, sentaba la idea de la segunda vuelta; en lo político era una práctica victoria de Carlos Mesa y una derrota de Evo Morales. De ahí que el primero en salir al festejo haya sido Mesa. Ese día, destaca el sociólogo Mayorga, “Carlos Mesa, despliega una estrategia discursiva orientada a exigir la realización de una segunda vuelta respaldándose en datos del conteo rápido. Su objetivo era instalar la idea de ‘segunda vuelta o fraude’”. Pero también ese día, una hora después, el Presidente marca la línea: “el MAS ha obtenido mayoría en las dos cámaras y que solo resta esperar el recuento definitivo para asegurar su victoria porque confía en el voto rural. Su objetivo era instalar la idea de victoria en primera vuelta definida por el apoyo campesino e indígena”.
ESTRATEGIA. Para el sociólogo Pinto, si bien el desatino del TSE de suspender la actualización del TREP precipitó las cosas, la radicalización que vino después solo fue la continuación de un plan opositor: “Su plan era justamente desconocer el proceso, porque partían de la superioridad del oficialismo en el contexto electoral; esta suposición les llevaba a decir ‘vamos a ver hasta dónde podemos llegar’, pero en última instancia estará la ilegitimidad y el desconocimiento electoral. La oposición estaba en un contexto de complot en esa perspectiva”.



