Medio: Nuevo Sur
Fecha de la publicación: lunes 04 de noviembre de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Auditoria a la Carta
En la situación de crisis política e institucional que sufre el País, cualquier propuesta de solución merece ser analizada y obviamente genera expectativas y una contenida esperanza, la transparencia en todo proceso electoral es la fuente de la legitimidad, que sustenta el poder político de cualquier gobierno democrático, por eso es tan importante que todos los actos y la información sea de carácter público y que existan veedores y muchos ojos sobre cada uno de nuestros votos. Ese principio se vulneró cuando se paralizó la transmisión de los datos en el conteo preliminar, también cuando a las denuncias de fraude, no le sucedieron aclaraciones y respuestas medianamente convincentes y oportunas, de forma que ese elemento esencial de la democracia, fue totalmente descartado cuando se pretendió imponer un resultado, respondiendo con violencia a las protestas. Las desconfianzas en el Sistema representan las razones para que se originen las crisis más profundas, que comienzan precisamente porque las partes por sus recelos no pueden sentarse a dialogar, debido a que no tienen credibilidad aquellos que podrían resolver el problema, ese es un inconveniente de fondo, se llegó al extremo de que el resultado no es verosímil, por eso estamos siendo testigos de la agonía del Sistema Democrático. A esta situación tan dramática jamás se debería haber llegado y sucedió pese a todas las advertencias y señales que se estaban dando, para comenzar sí se quería evitar el conflicto, no se debería haber llevado a cabo una elección con un Tribunal Supremo Electoral totalmente desprestigiado. Es necesario que se sepa la verdad y es evidente que la única forma para el retorno de la normalidad, es que se trasparente el Sistema Electoral y el funcionamiento del Estado en general, una o varias auditorías mientras sean serias y veraces obviamente contribuyen a que se establezcan las responsabilidades y en función de eso se puedan asumir las mejores decisiones. Lo que confunden son las declaraciones desatinadas, como las que hicieron los vocales del Tribunal Supremo Electoral, quienes afirman que el resultado es irrevisable y como si esto no fuera suficiente el Presidente pide que la auditoria de la OEA sea técnico- jurídica y no política, ambas aseveraciones confirman que la misma no será vinculante y la postura oficialista demuestra que se quiere influir sin desparpajo en su contenido. Sí la auditoria será a la carta y testimonial, es decir conforme los criterios del gobierno y sin efecto práctico, entonces carece de imparcialidad y es absurdo que se la plantee como un mecanismo de solución, precisamente porque ha sido descalificada antes de que conozcamos su contenido. Lo que impresiona es la capacidad que tienen los vocales para provocar a la opinión pública y para denigrar su condición, pareciera que su silenció contribuye más a pacificar al País, es realmente lamentable que la institucionalidad del Estado se encuentre en esas condiciones. Por otro lado el ultimátum de cuarenta y ocho horas de los cívicos, demuestra que los acontecimientos serán vertiginosos y eso hace que el panorama sea más incierto que la anterior semana, la Ley Electoral en su artículo dos inciso L), señala que el acceso a la información es irrestricto, mientras no exista una norma que expresamente regule cierta reserva en casos especiales, ese es el principio que debe ser precautelado y ese es el marco para el debate político, aunque la auditoria a estas alturas importa poco, muestra el manejo del conflicto y el lenguaje de los políticos que tristemente lo alimenta.



