Medio: El Día
Fecha de la publicación: lunes 04 de noviembre de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Cuenta el padre de la Historia, Herodoto, que la frase:“LA UNIÓN HACE LA FUERZA”, nació de una fábula de Esopo, un escritor griego, esclavo en la isla de Samos, quien al darle una lección a sus 6 hijos que estaban peleados por recibir la herencia, les pidió que cada uno ellos, trajera una tablita de madera y; al juntarlas los retó a romperlas, Ninguno pudo lograrlo, entonces, él sacó uno por uno los palillos y los fue destrozando. Luego les dijo, “Si están juntos son fuertes y si están separados, son débiles”.
Esos palillos o esas tablitas son ahora, en Bolivia, las “pititas” que protagonizan una histórica rebelión en todos los departamentos, durante un paro indefinido de más de diez días y que unidas se han convertido en una soga fuerte que apunta al cuello del presidente Evo Morales, a quien le acaban de dar el ultimatum, para que renuncie hasta hoy lunes 4 de Noviembre del 2019, a pesar de ser declarado ganador de las elecciones del 4 de Octubre, luego de detectarse una “gigantesco fraude electoral”, en palabras de su contrincante, el historiador Carlos Mesa.
Vivir en libertad en uno de los pedidos del pueblo boliviano. Y uno de los mártires de ese valor y derecho ciudadano, también apelando a la historia, es Espartaco, un ciudadano de Tracia, actual Bulgaria, quien
tras desertar del ejército auxiliar de Roma, fue condenado a trabajar en las canteras de yeso, una especie de minas abiertas, y reclutado por un mercader de esclavos terminó convertido en un gladiador del
Circo Romano, para luego encabezar junto a 80 esclavos, una de las mayores rebeliones contra el Imperio Romano que lo enfrentó con 8 legiones de 40 mil hombres.
Su pedido era ser un hombre libre, inspirado en el pensamiento de Platón, “Estoy orgulloso de haber nacido libre y no esclavo”, uno de los filosofos que denunció que en la Edad Antigua, la esclavitud era
permitida.
En Bolivia durante estos momentos conflictivos, se ha pedido libertad y también democracia, un sistema de gobierno en el que el pueblo tiene el poder, de poner y sacar a sus gobernantes y de establecer un
periodo de tiempo en sus funciones, en contra de la Monarquía o Dictadura, que concentra todo el poder en una persona y que éste es hereditario o un designio de Dios.
Democracia que tiene como componente también el pacto social vinculado con la ética, rama de la filosofía que toma al bien como valor principal y que se vincula con la felicidad, como lo propusiera Aristóteles al definir el concepto de Política, como “la ciencia que debe procurar la felicidad” de los ciudadanos.
Porque el Estado, es la sociedad política y jurídicamente organizada, que tiene como fines, la búsqueda de la paz social, contraria a conceptos enunciados por Luis IV de Francia, cuando acuñara “Es Estado
soy yo”, atribuyendose el derecho de cometer todo tipo de atropellos.
Por eso, para establecer esos frenos y contrapesos, en el año 1215, los ciudadanos de a pie de Inglaterra, se rebelaron contra el Rey Juan Sin Tierra, que pretendía apoderarse de sus bienes, y lo volvieron a
ratificar en 1615, con la Petición de Derechos, frenando abusos contra la Ley Marcial y el pago de impuestos injustos.
Pero sería en 1776, en la Declaración de Virginia, que consagra “el gobierno es, o debe ser, instituido para el beneficio común, protección y seguridad del pueblo, nación o comunidad” y ¨si es hallado inadecuado o contrario a estos propósitos, una mayoría de la comunidad tiene un indudable, inalienable e irrevocable derecho a reformarlo, alterarlo o abolirlo, del modo que se juzgue más conducente para el bienestar público”.
Se llamó luego el Derecho de Rebelión, oleado y sacramentado en la Declaración de Derechos Humanos, y reconocido en el art. 11, de CPE de Bolivia, en el Cabildo, como mecanismo constitucional de democracia
directa y participativa.
Por eso los bolivianos estamos saliendo a los cabildos a expresarnos. Y si viviera Espartaco dijera que no importa el tamaño del Ejército cuando se lucha por causas justas y Esopo diría, “las pititas unidas,
jamás serán vencidas”…



