- Correo del Sur - Vuelven a devolver lista de candidatos al TED La Paz
- VISION 360 - Otras tres figuras políticas se alejan de Creemos y del aspirante a la reelección Fernando Camacho
- Los Tiempos - ¿Quién reemplazará a Jhonny Fernández?: TSE se pronuncia y el Concejo convoca a sesión
- Correo del Sur - Vuelven a devolver lista de candidatos
- El Deber - El TSE anuncia acciones penales contra partidos por hacer registros fantasmas
Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: viernes 01 de noviembre de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
Para que la historia no se repita
“Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla”, dice un muy conocido adagio. Es tan cierto que para evitar que eso ocurra vale la pena recordar que, hace 40 años, comenzó a escribirse una de las páginas más breves y vergonzosas de la historia nacional. Ese día, un grupo de militares –con el apoyo de unos dirigentes del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) y del Movimiento Nacionalista Revolucionario de Izquierda (MNRI)– y en nombre de las Fuerzas Armadas, infligieron un nuevo golpe a la democracia.
La descabellada aventura golpista fue felizmente breve. Apenas duró 16 días, pero fueron suficientes para que el golpe de Estado figure entre los más cruentos. Es que en apenas algo más de dos semanas llegó a más de 100 el número de personas muertas y a más de 500 las heridas, como consecuencia directa de la violencia militar.
Durante esos 16 días, en todo el país se aplicaron los mismos métodos represivos a los que recurrieron otros regímenes anteriores: los medios de comunicación fueron clausurados o intervenidos, se obligó a las radios a transmitir en cadena, todas conectadas a la emisora oficial y las mazmorras policiales se llenaron de quienes se oponían a la aventura. Pero nada fue suficiente para detener la voluntad de la inmensa mayoría del pueblo boliviano, que había ya decidido optar por la institucionalidad democrática y no permitir que el destino del país volviera a caer en manos militares.
A pesar de lo efímero que fue el régimen de facto producto del del golpe de Todos Santos, el daño provocado por éste y sus perpetradores fue enorme. Sus autores, intelectuales y materiales, tendrían que haber sido por eso sometidos al más severo juicio y obligados a sufrir las consecuencias de sus actos. Pero no sólo que eso no ocurrió, sino que, como si nada hubiera pasado, aquellos militares y civiles continuaron durante muchos años participando activamente en la vida pública nacional.
Los 40 años transcurridos desde entonces, y lo lejanos que parecen esos tiempos, sobre todo para las generaciones jóvenes, pueden hacer que parezca ya innecesaria la rememoración de esos hechos, para dejar la tarea a historiadores. Sin embargo, recordar las lecciones del pasado, tarea siempre importante, lo es mucho más en circunstancias como las actuales, cuando urge reafirmar nuestro compromiso con el sistema democrático, única manera de impedir que dictaduras de cualquier tendencia asolen de nuevo al



