
La auditoría de la Organización de Estados Americanos (OEA) que busca aclarar si existió fraude en las elecciones que dieron por vencedor al presidente Evo Morales, coincidió ayer con un fuerte rechazo ciudadano y llamados a la calma por parte del Gobierno.
Hay que "empezar a pacificar Bolivia", proclamó Morales, en una esperada comparecencia en la sede de Gobierno, donde llamó tanto a sus afines a levantar los bloqueos en las carreteras como a los opositores a que cesen los paros ciudadanos de protesta contra él.
"No nos enfrentemos entre bolivianos", insistió después de que la noche anterior fallecieran dos personas en Montero desde el estallido de violencia tras las elecciones del 20 de octubre.
Morales comparecía ante la prensa poco después de que cerca de su despacho, en la sede de la Cancillería, se presentaran los primeros técnicos de la OEA llegados al país para auditar las elecciones y ver si existe el fraude a favor del Movimiento Al Socialismo (MAS) que denuncian pobladores en las calles y la oposición.
Abogados, estadísticos, informáticos y así hasta una treintena de especialistas, se encargarán durante unos 12 días de chequear el cómputo de votos que hizo el Tribunal Supremo Electoral (TSE), el cual le dio la victoria a Morales con el 47,07% de votos, frente al 36,51% que obtuvo Carlos Mesa, su principal contendor, de la alianza Comunidad Ciudadana (CC).



