Estudiantes de colegios y de las universidades públicas y privadas no pasarán clases regularmente hasta nuevo aviso a causa de los bloqueos que se instalaron en la ciudad y en carreteras, lo que implica un perjuicio en el avance académico.
Las instituciones públicas y las empresas privadas atienden también en forma irregular porque los usuarios y clientes no pueden llegar hasta la ciudad.
En cuanto a las actividades académicas, que fueron irregulares la última semana, el director departamental de Educación de Cochabamba, Iván Villa, recordó que solo había tolerancia, pero señaló que no se sancionará a los colegios que no pasen clases.
Los colegios tendrán que replantear sus labores educativas para cumplir la jornada de 200 días que establece la norma de educación. Lamentablemente, como se ha declarado un paro indefinido, no se tiene la certeza de la fecha en la que se podrán regularizar las clases.
Al margen de quién tiene la razón en este conflicto que enfrenta a dos bandos claramente identificados, los que apoyan al presidente Evo Morales y los que piden nuevas elecciones, lo lamentable es el perjuicio que ocasionan los bloqueos y enfrentamientos que se desencadenan en las calles.
Mientras el Gobierno asegura que hay normalidad en las labores educativas y que el aparato estatal funciona sin mayores dificultades, la oposición insiste en que se ha paralizado todo, incluidas las actividades de las instituciones públicas.
No pasar clases durante una semana, o más, causa un gran perjuicio a los estudiantes de colegios y universidades, que no podrá ser repuesto en lo que queda del año.
Entre los estudiantes se rumorea que se podría incluso suspender las clases en forma indefinida y que todos aprobarían el año lectivo por decreto. Esperemos que no se tenga que llegar a ese extremo, porque la educación es una de las más altas funciones de Estado que se debe garantizar para todos los niños, adolescentes y jóvenes del país.
Las instituciones públicas reciben menos contribuyentes cada día, porque para muchos es difícil llegar hasta las oficinas estatales por los bloqueos y el temor a ser agredidos.
El pasado fin de semana, la Alcaldía de Cochabamba anunció que se sumará a la protesta con la paralización de sus actividades en forma indefinida, la parte administrativa, pero que los servicios de emergencia de la Unidad de Gestión de Riesgos atenderán los llamados.
Productores de alimentos han expresado su reclamo debido a que su producción se daña cuando no pueden llegar con normalidad a los centros de abasto.
Otro ejemplo de los perjuicios que derivan de los enfrentamientos es que la Feria de Alasitas en Cochabamba se instaló con menos expositores de los previsto. Al menos 168 artesanos de La Paz desistieron de ser parte de esta actividad a causa de los conflictos sociales en el país.
Los grupos enfrentados deben estar conscientes de que los bloqueos o disturbios que se desencadenan en las ciudades causan daños económicos que no se podrán revertir fácilmente, por lo que tendrán que reflexionar sobre la actitud que asuman las próximas horas y empezar un diálogo sincero, sin condiciones y pensando en lo que es mejor para el país.
Insistimos que es urgente que las autoridades y dirigentes de las partes enfrentadas se sienten a dialogar para encontrar una salida pacífica a este conflicto que lleva ya casi dos semanas.




