Dos marchas, dos concentraciones, dos personas, dos intenciones. Dos. En aritmética, ese número es el resultado de sumar uno y uno pero la política no siempre sigue la lógica de la matemática y puede confrontar uno contra uno. En el caso de Bolivia, eso es lo que está pasando. Un sector está confrontado a otro.
Las imágenes del cabildo realizado ayer, en La Paz, y la concentración en El Alto grafican lo que pasa en el país: miles apoyan a Evo y miles apoyan a Mesa. En la lógica numérica de uno confrontado a otro siempre se podrá incluir variables, como el de aquellos que no respaldan a nadie pero buscan un resultado, como el castigo al fraude electoral o el respeto a la Constitución Política del Estado, o ambas, pero lo que vimos ayer no parecía permitir términos medios. Es uno, o los unos, enfrentado al otro, o a los otros. Y punto.
Y es que el dos que vimos ayer —dos marchas, dos concentraciones, dos personas, dos intenciones— no es el resultado de una suma sino de una división: el país está dividido y está dividido en dos. Ahí radica el problema.
Las dos personas que han dividido el país en dos buscan lo mismo, la presidencia. Mesa lo dijo con todas sus letras: como consecuencia de este conflicto irá preso o irá a la presidencia. Morales no quiere ir sino quedarse y, para ello, no tuvo empacho a aleccionar a los suyos con una velada instrucción: cercar las ciudades.
A partir de la instrucción presidencial, organizaciones de campesinos —u originarios, para quienes creen que el otro adjetivo es ofensivo— ya se han organizado para ir contra las ciudades mediante acciones que más o menos son lo mismo. Los campesinos oficialistas de Chuquisaca, por ejemplo, ingresarán hoy hasta Sucre y no se sabe si solo se manifestarán para luego marcharse o bien se quedarán en una tácita ocupación de la capital del Estado. En Potosí, las organizaciones campesinas afines al MAS han dado plazo hasta hoy para que se levanten las medidas de presión y advirtieron que, de no hacerlo, cortarán los servicios básicos a la Villa Imperial.
Medio: El Potosí
Fecha de la publicación: martes 29 de octubre de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Dos marchas, dos concentraciones, dos personas, dos intenciones. Dos. En aritmética, ese número es el resultado de sumar uno y uno pero la política no siempre sigue la lógica de la matemática y puede confrontar uno contra uno. En el caso de Bolivia, eso es lo que está pasando. Un sector está confrontado a otro.
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