Medio: Nuevo Sur
Fecha de la publicación: lunes 28 de octubre de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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El tiempo de la tensión
Esta semana las protestas se intensificarán, el Presidente Evo Morales y su amenaza de utilizar a sus partidarios para cercar a las ciudades, han ocasionado que la rebeldía crezca y que los reclamos estén cambiando. Fue muy irresponsable que el primer mandatario actúe como candidato y olvide que sus funciones como autoridad, le demandan una serie de obligaciones constitucionales que no puede descuidar, tampoco la entrega del cómputo final antes de que se hiciera la auditoría que se ofreció, sirve para mejorar la situación. El CONADE pide ahora la anulación de las elecciones y convoca a la desobediencia civil en caso de que el gobierno dicte un Estado de Sitio o utilice la fuerza para perseguir a los manifestantes, en consecuencia lo que suceda estos días será decisivo para la coyuntura que atravesamos. Medir las palabras nunca fue una virtud del gobierno, se advierte desde el Órgano Ejecutivo la terquedad por repetir las estrategias que se utilizaron en el pasado para desactivar movilizaciones, asumiendo que la crisis en la que estamos inmersos tiene parangón con otras del pasado. Algunos percibimos que esta coyuntura es diferente, la discusión ya no es sobre una demanda sectorial o una reivindicación específica, lo que se percibe es que mayoritariamente la población asume que está defendiendo la Democracia frente a un gobierno que consideran totalmente arbitrario. Nadie desde el oficialismo se preocupó siquiera de la independencia que debería tener el Tribunal Supremo Electoral o de refutar las pruebas aportadas que sirven para denunciar un fraude colosal, en otras palabras con ese silencio solo han profundizado los cuestionamientos y han causado mayor indignación en la gente. En esas condiciones se puede afirmar que la legitimidad del resultado electoral, tendría que ser una cuestión de fe, para un Pueblo que parece no creer ni en su gobierno, ni en la transparencia del Sistema Electoral, ese lamentablemente no es un supuesto sino un dato de la realidad. Sin la posibilidad de legitimar la conformación de Poder Público, estamos ante la contingencia de que la Sociedad entre en anomía y sea imposible la gobernabilidad, es evidente que la crisis no se superará con amenazas y descalificaciones, hay un problema que no se puede ocultar y la única forma democrática de remediarlo es mediante el diálogo. El tiempo es un factor clave para la evolución que tenga este conflicto, sí se pretende de buena fe encontrar soluciones, la disposición para que el gobierno se siente a dialogar debería ser inmediata, no hacerlo hará que las exigencias sean mayores y cada vez más difíciles de plasmar. Para el martes está convocado un Cabildo Nacional, a iniciativa del Comité Cívico de nuestro Departamento y los de Chuquisaca y Potosí, el punto de concentración será en la ciudad de La Paz, de forma que necesariamente la protesta tomará otros ribetes y lo más probable es que todo se radicalice. Es menester que comiencen a cambiar de tono las declaraciones gubernamentales, la crisis electoral y política es una realidad inocultable, el Gobierno está quedando solo dentro y fuera del País, los resultados fueron reconocidos solamente por Venezuela, México y Rusia. Mantener una actitud soberbia no solo divide a la Sociedad, sino también nos aísla y margina del mundo, tener elecciones transparentes e instituciones sólidas, es la condición básica para que se puedan ejercer libremente los demás derechos, ya que no es un regalo del Sistema, sino el fundamento de toda unidad y libertad.



