Lejos de aclararse, el horizonte se pone más sombrío para Bolivia. Se cumplió la segunda jornada de paro cívico nacional y el segundo día de movilización de militantes del MAS.
Si en los discursos, los llamados a tomar las calles indican movilizaciones pacíficas, en los hechos, la del jueves ha sido una jornada con mayor violencia, con más enfrentamientos entre unos y otros. La calle refleja el sentimiento de los pueblos.
Hay una polarización en medio de una situación demasiado complicada. Han pasado cinco días después de las elecciones y aún no hay resultados totales: ni los de la transmisión rápida de votos ni los del cómputo final.
Mientras Bolivia está en vilo porque no sabe qué ha pasado con su voluntad en las urnas, el presidente candidato Evo Morales se declara ganador en primera vuelta y asegura que va a defender su triunfo.
En tanto, se mantiene el silencio de los vocales del Tribunal Supremo Electoral.
Tanta irregularidad no ha dejado indiferentes a los países de la comunidad internacional. Primero la misión de observadores de la OEA y ayer la Unión Europea han recomendado la realización de la segunda vuelta.
Tras un acuerdo, los países de Europa consideraron que “la mejor opción sería realizar una segunda ronda para restablecer la confianza y garantizar el pleno respeto de la elección democrática del pueblo boliviano”.
El canciller de Bolivia y el ministro de Justicia estuvieron ayer ante el Consejo Permanente de la OEA y explicaron que no hay forma de hacer fraude en las elecciones bolivianas. Señalaron las normas y los procedimientos para terminar pidiendo acompañamiento al proceso, a fin de evitar dudas.
Los embajadores de Nicaragua y México abogaron por Bolivia, pidiendo respeto a la democracia de este país; en cambio, para Brasil y Canadá las explicaciones no fueron suficientes y dijeron que prevalecen las dudas. La oposición también movió sus
piezas. Después de negarse a hacerlo, los partidos, que fueron fragmentados a las elecciones, presentaron una coordinadora única para defender la democracia. Hicieron una presentación de pruebas del fraude electoral que aseguran que hubo.
Entretanto, el Tribunal Supremo Electoral casi concluye el conteo oficial y lo hace con métodos ‘llamativos’, por decir lo menos. Se sabe que terminó el cómputo en Potosí, donde había 200 actas extraviadas. Para “salvar la situación”, el Tribunal Departamental utilizó las fotos del TREP (sistema de transmisión rápida), cuando ambos procedimientos no son vinculantes entre ellos, según el ministro Héctor Arce ante la OEA.
La norma señala que, si hay problemas con las actas, debe repetirse la votación. Lo que es lamentable es la minimización de la calle por parte del presidente cuando dice que los jóvenes participan en la marcha “por platita o por notita”.
Será importante que recuerde sus palabras cuando dijo que gobernaría escuchando al pueblo. Dicen que cuando el panorama se ve más complejo es cuando está más cerca la salida.
Bolivia está pidiendo respeto a la democracia, transparencia y validación del poder ciudadano a través del voto. Las movilizaciones deben ser pacíficas y cada individuo debe hacerse responsable de ello; el consumo de bebidas alcohólicas, la imposición de ideas propias sobre otras diferentes debe dar paso a la validación y el respeto mutuo.
La violencia solo tiene perdedores. Que no se aticen las agresiones, ni provocando ni haciendo caso a las provocaciones. Al final, todos somos bolivianos y compartimos un maravilloso país. El asunto deberá tener una salida política. Creemos que la segunda vuelta es la opción que permitirá aliviar la alta tensión nacional.



