Aunque el cómputo final del Tribunal Supremo Electoral defina por ganador de las elecciones en primera vuelta a Evo Morales, la misión de observación de la Organización de Estados Americanos plantea que se celebre la segunda vuelta en Bolivia, ya que la diferencia sería mínima. Así lo dio a conocer ayer Gerardo de Icaza, presidente de la comisión, que consideró que, por la problemática observada, la segunda vuelta sería la “mejor opción”.
El informe de los observadores de la OEA se dio la tarde ayer, en un contexto en el que el paro cívico se acató en seis de las nueve capitales de departamento y justo en medio de los mensajes de Evo Morales y de Carlos Mesa, que hicieron sendas convocatorias a sus militantes a defender el voto, un sufragio que ya ha sido quemado con los edificios de los tribunales departamentos de Potosí, Chuquisaca, Pando, Beni y Santa Cruz, que fue el último en sucumbir ante el fuego en la madrugada de ayer.
La jornada
Las protestas contra el resultado de las elecciones del 20 de octubre tuvieron su epicentro en Santa Cruz de la Sierra. La población que acusa a Evo Morales de haber fraguado los resultados de las urnas para ganar en primera vuelta, comenzó a bloquear la ciudad a las 22:00 del martes y, para las primeras horas de ayer, ya no se podía circular en casi toda la mancha urbana. Fue un paro sin incidentes en casi todos los puntos de la ciudad, pero con mucho conflicto en el Plan 3000, núcleo de votación urbana de Morales, donde oficialistas y opositores se enfrentaron durante todo el día por el control de la rotonda de la ciudadela, recordando a algunas escenas de 2008.
En La Paz, Cobija y Oruro no se acató el paro. En Cochabamba y Sucre, comenzó tibio en la mañana y se fue consolidando con el pasar de las horas. En Potosí, fue tan contundente como en Santa Cruz de la Sierra, mientras que en Trinidad el paro se acató durante toda la jornada, pero a las 18:00 la regional del Consejo Nacional de Defensa de la Democracia declaró un cuarto intermedio hasta las primeras horas de hoy.
La disputa
Mientras el cómputo se acerca al final (al cierre de esta edición estaba en el 97,32%, con una votación del 46,22% para Evo Morales y un 37,19% para Carlos Mesa, lo que significa una diferencia de 9,03%) la discusión política se centra en el fraude: mientras Mesa y los cívicos acusan al Gobierno de instalar un ‘megafraude’, los oficialistas exigen que presenten pruebas.
Ante la inseguridad del resultado electoral, los políticos eligieron que hable la calle. Ya había convocado Mesa el lunes a las 19:30 a defender el voto, y ayer se le sumó Morales. A las 7:00, llamó a una conferencia de prensa en la Casa Grande del Pueblo y denunció un golpe de Estado en su contra. “Quiero decir al pueblo: estado de emergencia y movilización pacífica y constitucional para defender la democracia”, pidió.
Para el presidente, el golpe se refleja en grupos violentos que no dejan contar el voto, queman las sedes departamentales del Tribunal Electoral y amedrentan las casas de los candidatos a asambleístas.




