La paz ante todo
Bolivia atraviesa por un momento tenso debido a los polémicos resultados de los comicios presidenciales, realizados el pasado 20 de octubre.
Desde el lunes, se registraron numerosos actos de violencia en varias ciudades del país, donde manifestantes que reclaman el respeto a su voto se enfrentaron a las fuerzas policiales y quemaron oficinas de los tribunales electorales.
Para hoy, en Cochabamba, se prevé una masiva concentración de sectores de la población que respaldan al partido de Gobierno, que también reclaman el respeto a su voto y se consideran ganadores de las elecciones generales en la primera vuelta.
La presencia de estos grupos, que se estima serán numerosos, hace temer que la violencia sea mayor.
Si bien los bolivianos tienen derecho a la protesta, esta no debe, de ningún modo, ser violenta, porque podríamos estar lamentando la pérdida de vidas humanas.
Los grupos afines al partido oficialista, que anunciaron reunirse desde el mediodía de hoy en la plaza 14 de Septiembre, han indicado que su movilización será pacífica y esperemos que así sea.
Vivimos un momento muy sensible y cualquier provocación puede desencadenar en un violento enfrentamiento.
También queremos creer que los grupos que estos días salieron a las calles y ocasionaron graves destrozos, en esta jornada no hagan lo mismo, sino que respondan positivamente al llamado que ayer realizaron candidatos y representantes de Comunidad Ciudadana (CC), además del rector de la Universidad Católica Boliviana, Alfonso Vía Reque, en sentido de no salir de sus viviendas y dejar que los sectores afines al MAS se manifiesten.
De otra manera, no hay que descartar que podría registrarse enfrentamientos, así como el 11 de enero de 2007, cuando la violencia se apoderó de Cochabamba y dejó que citadinos y campesinos se enfrentaran a pedradas, palos e incluso armas.
En esa luctuosa jornada, que quedó grabada en la memoria de la mayoría de los cochabambinos, tres personas perdieron la vida: Juan Tica Colque, Christian Urresti y Luciano Colque.
Ese episodio negro en la historia de Cochabamba no puede ni debe volver a repetirse. Por eso es importante que los manifestantes, de uno y otro lado, no busquen la confrontación.
En esa línea, es necesario que quienes lideran a los dos bandos reflexionen sobre los riesgos que existen y dirijan a sus seguidores por el camino de la protesta pacífica, no la violenta.
No queremos muertos ni heridos, así como tampoco otro Enero Negro, cuando el odio y el racismo prevalecieron y dejaron luto en familias cochabambinas, que todavía lloran por sus seres queridos.
Hoy debe ser una jornada pacífica. Como decíamos líneas arriba, todos tienen derecho a la protesta, pero sin buscar la confrontación, porque ella puede llevarnos a episodios dolorosos.
No se puede hacer lo mismo que otros han hecho y eso deben entender quienes se aprestan a participar de la movilización que, según varios sectores sociales, será masiva.
Paralelamente, es necesario que el Tribunal Supremo Electoral (TSE), árbitro de la contienda electoral, dé señales de transparencia y encuentre el camino más adecuado para demostrar que sus acciones no fueron fraudulentas, como muchos electores han denunciado en las distintas protestas.





