Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: jueves 24 de octubre de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Carlos Mesa
¡Pero qué agallas tuviste de hacer frente a todo un monstruo estatal!
Te enfrentaste al único partido que hizo una campaña irrestricta en medios de comunicación, con “entregas de obras” en actos públicos, sin respetar en lo más mínimo las restricciones de la normativa electoral, puesto que el Órgano Electoral guardó un silencio cómplice y burlón. Te enfrentaste al partido que dispuso irrestrictamente de los recursos públicos para este fin, y que disfrazó el proselitismo como promoción de la gestión gubernamental.
Con tan solo unos meses de campaña, armando una estructura partidaria en base a la voluntad y el esfuerzo de ciudadanas y ciudadanos que le dijeron a Evo Morales: “¡Ya es demasiado!”, luchaste por la construcción de una comunidad de ciudadanos, con la esperanza de recuperar la democracia y las libertades para los bolivianos y las bolivianas.
Te enfrentaste al tirano que se aferra a la silla presidencial desde hace 13 años y que ha desplegado una estructura partidaria en la que el prebendalismo y la cooptación son las prácticas recurrentes. Se gastaron 329 millones de bolivianos solamente en publicidad.
¿Con qué recursos les hiciste frente? Te trasladaste a las provincias en tu propio vehículo, recorriste los Departamentos viajando como cualquier ciudadano y caminando junto a la gente que también está hastiada de la corrupción y el saqueo. Estabas en evidente desventaja pues el candidato del MAS usó el avión presidencial, el helicóptero y los vehículos del Estado para hacer su campaña. Además, hizo alarde del uso indebido de bienes del Estado, invitando a periodistas a viajar junto a él en esas naves oficiales para que lo acompañen en sus actos electorales. Y muchos periodistas aceptaron tan indigna invitación y viajaron con el candidato presidente, sin hacerse el más mínimo cuestionamiento ético al respecto. El TSE calló en siete idiomas ante esta ilegalidad que se estaba cometiendo.
Competiste contra el prebendalismo, no pudiste repartir nada entre los votantes, no es tu estilo. No pudiste “obsequiar” cocinillas, garrafas, tractores, ni tierras fiscales, ni concesiones mineras, como lo hizo Evo Morales ante la mirada impávida y cómplice del Órgano Electoral. La auditoría de las elecciones debía aplicarse no solo a los comicios del 20 de octubre, sino a todo lo que antecedió.
Te enfrentaste al poderoso, a sabiendas de contar con una campaña desigual. Y aun así los bolivianos te apoyamos. A sabiendas de que podías no ganar, te metiste a ser su contendiente, el que Bolivia necesitaba. Por este atrevimiento, debiste enfrentar al menos 18 procesos judiciales. Tuviste todo en contra, pues del lado de tu oponente estaban el poder económico, el manejo de los medios de comunicación, de la justicia y el mismo Tribunal Supremo Electoral. Y, aun así, tuviste las agallas para representarnos y enfrentar a este gobierno tirano que quiere perpetuarse. Se necesitan agallas, pues no cualquiera lo hubiera hecho.
Ahora toca la lucha, defender nuestro voto, el mecanismo pacífico y admirable que elegimos los bolivianos, pero que no se confíe y sepa el “poderoso” que cuando “la tiranía se hace ley, la rebelión es un derecho” (Simón Bolívar).



