La crisis política sumó ayer un grado más de tensión con la advertencia del presidente Evo Morales de un "estado de emergencia" y “movilización pacífica”, para defenderse de un "golpe de Estado" que dijo le quiere privar de una victoria en las urnas. Lo sostuvo así en su primera aparición pública desde el día de elecciones y en una jornada en la que varias regiones volvieron a protestar contra el Órgano Electoral, al haberse cambiado la tendencia de los resultados del domingo, cuando el conteo rápido apuntaba a una segunda vuelta.
Morales compareció a primera hora de la mañana en la sede de Gobierno, por primera vez desde la noche electoral del domingo y después de que las protestas por el temor a un fraude en el recuento se extendieran desde entonces por el país.
El Mandatario empleó una advertencia recurrente en su discurso en sus 13 años en el poder: la derecha opositora maquina el golpe.
Para evitarlo apeló a la "movilización pacífica" de los suyos y pocas horas después centenares de campesinos, mineros, indígenas, sindicalistas y funcionarios estatales salieron a marchar por el centro de La Paz coreando "Evo no está solo".









