Medio: El Día
Fecha de la publicación: martes 22 de octubre de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Pese a la claridad de los datos difundidos a partir del domingo por la noche, el fantasma del fraude no ha desaparecido y el riesgo de torcer la voluntad popular se mantiene, en la medida que el régimen se niega a aceptar una realidad innegable-
Las desafortunadas declaraciones del presidente Morales en las que sigue hablando de triunfo y de remontar los números que son adversos a través del voto rural, no hacen más que incrementar el temor de la gente a que se repita la triste experiencia del 21 de febrero de 2016, fecha en la que hubo una contundente votación a favor del “No”, que días más tarde se transformó en una diferencia estrecha que fue entendida por el oficialismo como un “empate técnico” y que más tarde le sirvió para fraguar la cuarta postulación del binomio ilegal, al que cerca del 55 por ciento de los votantes le han vuelto a rechazar su continuidad en el poder.
El veredicto del domingo, lo más parecido a un referéndum, no solo ha sido la expresión genuina de la población que no quiere dictadura ni Cuba ni Venezuela en nuestro país, sino que ha determinado que la definición del mandato presidencial para el periodo 2020-2025 se produzca en una segunda vuelta electoral, como manda la constitución aprobada por el mismo régimen que hoy quiere eludir nuevamente lo más sagrado que tiene la democracia que es el voto soberano del pueblo.
Los operadores del Gobierno deben pensar muy bien lo que están haciendo. La votación capturada por candidatos de la oposición no solo expresa la simpatía hacia una u otra agrupación, pues en su mayor parte es el resultado de un consenso popular basado en la urgente necesidad de quitarle el mandato a un sistema político que rebasó sus límites constitucionales, que no respeta las leyes y que quiere llevarnos por el camino de la dictadura.
Detrás de ese 55 por ciento del que hablamos y que seguramente se hará visible con mucha nitidez en el ballotage, hay una enorme fuerza ciudadana que ha estado luchando por mantener la vigencia de la democracia en Bolivia. Hasta el momento todos los métodos de lucha han sido pacíficos e incluso la nación democrática le ha dado la oportunidad al binomio inconstitucional de someterse al veredicto, cuando les leyes y las instituciones estatales debieron impedírselo.
Sin embargo, estamos seguros de que esa inmensa masa crítica reaccionará de otro modo en la medida que los aventureros del poder se mantengan en su empeño de aferrarse al poder a cualquier costo. Hoy los sectores populares están peleando con virulencia en Ecuador o en Chile por algunas demandas que consideran justas. No querrá el presidente Morales retar a un pueblo hastiado de tanto abuso y corrupción y que está dispuesto a llevar hasta las últimas consecuencias la defensa del estado de derecho.
Es mejor que todos recapaciten y que se sometan a la decisión irrefutable del soberano. Una vez el propio jefe de estado dijo que la mejor manera de gobernar es escuchando al pueblo y lo mencionó en circunstancias muy difíciles, cuando el “gasolinazo” de 2010 puso al régimen en la cornisa. Hoy está bajo el riesgo de atizar una reacción semejante.
Es mejor que todos recapaciten y que se sometan a la decisión irrefutable del soberano. Una vez el propio jefe de estado dijo que la mejor manera de gobernar es escuchando al pueblo y lo mencionó en circunstancias muy difíciles, cuando el “gasolinazo” de 2010 puso al régimen en la cornisa. Hoy está bajo el riesgo de atizar una reacción semejante.



