
Bolivia acude hoy a las urnas para decidir si el presidente Evo Morales sigue en el poder por otros cinco años o elige un nuevo Gobierno hasta 2025, cuando celebrará el bicentenario de su independencia. Lo hace con el Órgano Electoral y el Gobierno empeñados en defender la confiabilidad de los comicios, que se prevén como los más reñidos de la última década.
Morales y el vicepresidente Álvaro García Linera buscan una cuarta gestión consecutiva, pese al límite constitucional de dos mandatos y a los resultados del referéndum del 21 de febrero de 2016 que les negó la reelección.
Un fallo del Tribunal Constitucional en 2017 es el sustento legal del oficialismo para defender su nueva postulación, que también fue avalada por el Órgano Electoral pese a la protesta opositora.
Por esa y otras observaciones que lo ligan al gobernante Movimiento Al Socialismo (MAS), el Tribunal Supremo Electoral (TSE) se ha empeñado en defender la confiabilidad de su trabajo.
"Este trabajo nunca se ha realizado en un proceso electoral (...) Lo importante es señalar a la población boliviana y más allá, en los 33 países donde vamos a tener el voto exterior, que la transparencia, la confiabilidad y todo lo que implica logística electoral es importante", sostuvo ayer en La Paz la presidenta del TSE, María Eugenia Choque.



