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Medio: El Día
Fecha de la publicación: viernes 18 de octubre de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Las Elecciones Generales del 30 de junio de 2002 fueron, sin lugar a dudas, las mejores que tuvo Bolivia en lo que va del Siglo XXI, por las razones que detallaremos.
Porque fueron las últimas donde realmente hubo debates políticos e ideológicos en todo aspecto, desde el cambio del modelo neoliberal, pasando por la Asamblea Constituyente y, sobre todo, el cómo solucionar los grandes temas nacionales: narcotráfico, corrupción, falta de empleo y recursos naturales.
En esos debates, estuvieron presentes todos los candidatos; cómo olvidar que Evo Morales (MAS) fue ovacionado en Santa Cruz en el evento convocado por los empresarios cuando justificaba los bloqueos de carreteras, o la sutileza de Gonzalo Sánchez de Lozada (MNR) frente a Manfred Reyes Villa (NFR) cuándo éste decía ser el “cambio positivo” y aquél respondió: “el país necesita un Presidente, no un Alcalde”.
Porque el pueblo no confió en las encuestas, sino en su propio voto: El que debía jurar a la Presidencia, culminó tercero; el segundo fue primero, y quien ni siquiera aparecía en las mismas en principio, fue segundo. De hecho, se tuvo que esperar hasta lo último del conteo para saber quién ganó.
El voto siempre estará dividido entre fuerzas conservadoras (MNR, ADN, MIR, UCS), y las que buscaban el cambio de sistema (MAS, NFR, MIP, LJ), mostrando que mientras muchos quieren cambiar de modelo, otros preferirán el statu quo existente.
2002 nos demostró que no es obligatorio “votar en línea”, sino que las personas pueden apoyar a un candidato presidencial de determinado partido y, en la parte de abajo, al que consideren mejor candidatura uninominal para representar los intereses de la circunscripción, aún sea de un partido diferente al candidato presidencial que se apoye. Para muestra, basta un botón: la C-50 de Santa Cruz (actualmente C-51), dio masivo apoyo a Sánchez de Lozada, mientras que, para diputado, el voto fue para Jerjes Justiniano Talavera y Daniel Valverde Aparicio, dupla del Partido Socialista (PS).
Porque la bolivianidad pesó por encima de las amenazas extranjeras. El resultado de 2002 fue el fiel reflejo de la rebeldía nacional, de no ir a votar “con el rabo entre las piernas” cuando Manuel Rocha, Embajador de Estados Unidos en el país, amenazó con cortar la ayuda internacional si se apoyaba a cierto candidato.
Finalmente, porque las Elecciones de 2002 fueron fiesta democrática en las calles, con alegría en los militantes que apoyaban a las once candidaturas; se tenía una Corte Nacional Electoral que gozaba de credibilidad y, sobre todo, porque el pueblo así quiso que sea el proceso electoral pese a la situación económica y social que se atravesaba.



