Medio: El Día
Fecha de la publicación: miércoles 16 de octubre de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Puede que la campaña electoral haya sido tan pobre por una suerte de pacto de no agresión entre los diferentes candidatos. No hubo debate, no hubo propuestas concretas y tampoco un abordaje serio sobre la economía, tal vez el asunto más descuidado en todo este tiempo enfocado en una guerra de encuestas, el cálculo y la propagación del miedo.
Por lo que reflejan algunos analistas y expertos en finanzas, el temor será mayor en la población cuando comience a sentir con fuerza un fenómeno que se encuentra solapado por efecto del monopolio informativo que detenta el Gobierno y por el silencio que guarda la oposición, posiblemente por estrategia proselitista o porque sencillamente no tienen respuestas a los desafíos que hay que enfrentar de inmediato.
Los últimos años han estado marcados por la drástica reducción de los ingresos del gas, la principal fuente de financiamiento del Estado y, por ende, el dinamizador fundamental de la economía que ha usado la inversión pública para incentivar el crecimiento y mantener circulante en las calles.
Como consecuencia de este bajón se ha generado un abultado déficit fiscal; el Gobierno gasta más de lo que recibe y lo sigue haciendo como en el periodo anterior a 2014, con precios exorbitantes del gas que se han reducido a menos de la mitad y con mercados que se van desvaneciendo y que se encuentran en la incertidumbre.
La producción también disminuye, el Gobierno ha hecho todo lo posible para encontrar más reservas, pero no solo que ha reaccionado tarde, sino que lo hace con tintes políticos y con una desesperación que lo lleva a repetir un error tras otro.
Bajan los ingresos por la venta del gas, cae la producción, pero el consumo de líquidos, es decir diesel y gasolina sube exponencialmente, sin una política pública que lo contenga. Los especialistas creen que paulatinamente se está achicando la brecha entre lo que ingresa y lo que se esfuma producto de la importación de esos hidrocarburos líquidos y muy pronto puede generarse otro déficit, que vendrá a sumarse al desbalance comercial que ya es preocupante.
El régimen se mantiene en una “zona de confort”, pues constantemente apela al sangramiento de las reservas internacionales y al endeudamiento externo e interno. Se confía en que la relación entre los préstamos y el Producto Bruto Interno brinda todavía una margen de acción, pero eso durará poco tiempo, en la medida en que esa plata que llega se va como por un caño, no genera actividad productiva y simplemente viene para alimentar el impresionante gasto público que ha consolidado el “proceso de cambio”.
Después de la fiesta siempre viene la resaca y llegan las cuentas por pagar y es seguro que posterior a las elecciones comiencen a aflorar los problemas que han sido ignorados en todo este tiempo. Ayudaría mucho si alguno de los candidatos, brinda detalles de su plan de acción para enfrentar esta contingencia.
Después de la fiesta siempre viene la resaca y llegan las cuentas por pagar y es seguro que posterior a las elecciones comiencen a aflorar los problemas que han sido ignorados en todo este tiempo. Ayudaría mucho si alguno de los candidatos, brinda detalles de su plan de acción para enfrentar esta contingencia



