Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: martes 15 de octubre de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Quintana, horas más tarde, criticó la resolución de los multitudinarios cabildos realizados en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz que busca no reconocer una posible victoria de Morales en las elecciones del 20 de octubre. “No es democrático convocar al desconocimiento de los resultados porque se están atribuyendo la voluntad popular de todo un país (…), se pretende usurpar la voluntad general de todo un país”, dijo.
Estos dichos causan sorpresa e indignación. Los principales voceros del gobierno que precisamente ha desconocido el voto popular del referendo del 21 de febrero de 2016 se dan el lujo de decir que deben ser “respetados” los resultados de las urnas.
La declaración de Morales, en ese sentido, es todavía más insultante a la inteligencia de los bolivianos: asegura que para que no haya confrontación “se deben respetar” los resultados de las elecciones. ¿Y entonces está de acuerdo en que podría haber violencia por su decisión de no aceptar el resultado del referéndum?
Que sea precisamente él, quien ha violado su palabra al respecto y que, tras decir que se iría a su chaco en el Chapare si perdía los comicios, no ha mostrado coherencia entre sus dichos y sus hechos.
Si Morales y sus colaboradores creyeran en la democracia, precisamente hubieran respetado el voto de 2016 y no habrían puesto al país ante tensiones innecesarias. Es verdad lo que dice Morales: la democracia es un sistema para evitar conflictos, pero para ello hay que respetar sus reglas, cosa que él, precisamente, no hace.
Lo que ha hecho el MAS, con eficiencia, hay que admitirlo, es lograr controlar todas las instituciones que permitirían que funcione el Estado de Derecho. Lo ha logrado gracias a un sistema basado en amedrentar y corromper a personas de esas instituciones o, directamente, colocar en sus cargos a simpatizantes y llunkus. Sólo así se explica que, en contra del voto popular del 21F, el Tribunal Constitucional y el Tribunal Electoral hayan aceptado que postule a un cuarto mandato.
Como el gobierno ya ha violado la voluntad popular expresada en las urnas una vez, puede hacerlo más veces. En estos momentos, la democracia pasa sus momentos de mayor tensión y debilidad, por eso, las declaraciones del presidente Morales debieran servir incluso para él mismo.



