- RED UNO - Personal electoral de La Paz realiza simulacro para garantizar la fluidez de la jornada del 22 de marzo
- RED UNO - El Órgano Electoral ratifica el calendario de debates para las elecciones subnacionales 2026
- Correo del Sur - El TSE sancionará la “guerra sucia” en redes
- Urgente BO - Candidato de Libre denuncia amenazas en Shinaota: “Están diciendo que quemen mi casa”
- El Potosí - El TED desarrolla foro debate con 13 candidatos a la gobernación de Potosí
Medio: La Razón
Fecha de la publicación: lunes 14 de octubre de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
Lo primero que ofrece la actual consulta es saber cuánto de decidido su voto cree que tiene la gente (gráfico adjunto): mientras 66% de los consultados afirma tenerlo plenamente decidido, 21% reconoce que todavía tiene “dudas entre dos o tres candidatos”, siendo los auténticos “indecisos”. A este sector poblacional en situación de indefinición se puede añadir los segmentos que ofrece la encuesta: “ningún candidato me convence” (5%) y “no sabe/no responde” (2%); por lo demás, es preocupante que 6% de los encuestados haya dicho “no estoy informado/no estoy interesado en el tema”.
También es sumamente ilustrativa la indagación que la encuesta hace del grado de inamovilidad del voto de los consultados: así, encuentra que 85% de la gente que dijo que votará por Evo Morales no cambiará su voto, no tiene dudas del mismo; eso pasa también con 70% de los votantes de Mesa, 59% de los de Ortiz, y 64% de los electores que optaron por Chi Hyun Chung.
Y, finalmente, uno de los datos más sorprendentes a que llegó la encuesta son las respuestas a la pregunta de ¿cuándo finalmente decidirá su voto?, esto contando en días. De abajo para arriba, 4% afirma que no sabe; 9% señala que 15 días antes de la elección; 19% que decidirá una semana antes; y, lo más llamativo: 22% reconoce que la decisión la tomará uno o dos días antes; y nada menos que casi la mitad (46%) decidirá por quién vota el mismo día del comicio.
Foto brumosa
Armando Ortuño, es economista, analista electoral
Lamentablemente, como en ningún anterior proceso, las encuestas no están pudiendo contribuir a clarificar el panorama a siete días de los comicios más competitivos de la última década. No están fallando tanto las encuestas sino una oposición que no ha concretizado una propuesta y un liderazgo superadores del proceso masista, y un oficialismo al que le cuesta despertar entusiasmo después de 14 años en el poder. Todo esto en medio de una sociedad globalmente satisfecha con el momento que está viviendo, pero inquieta sobre su futuro y muy desconfiada de una política formal que no parece entenderla. Bolivia parece estar aburrida al punto que un outsider ha podido transformarse en lo más llamativo de una campaña gris.
Este clima de opinión abreva no tanto una indecisión movilizada y ávida de política, sino una indiferencia que un día se decanta por una continuidad y otro por un cambio, sin que ambos despierten un entusiasmo excesivo, de ahí las súbitas bajadas y subidas en las preferencias ciudadanas. Por eso casi un 20% de los entrevistados no clarifican su posición y otro grupo importante anda cavilando y cambiando su intención de voto entre dos o más candidatos.
Las encuestas revelan ciertas continuidades que no podemos obviar. En todas, el oficialismo está lejos de ser esa fuerza acabada que algunos opositores pintan: puntos más, puntos menos, Evo Morales sigue convocando a un 40% de electores.
En la otra vereda, el potencial electoral opositor que se reveló en el 21F sigue intacto, pero con un desorden y fragmentación llamativos, basta decir que el mejor escenario del segundo pretendiente es rasguñar algunos puntos en los próximos días para acortar la distancia con el MAS y soñar con un balotaje, que a esta altura nadie lo tiene ganado.
Descompuesto el mito predictivo de las encuestas, lo cual es saludable, la verdad parece que emergerá recién en la noche del 20 de octubre, en la que no debería sorprendernos que se produzca una inédita segunda vuelta o una victoria contundente de Morales, pues ambos resultados no pueden descartarse del todo.



