Medio: El Potosí
Fecha de la publicación: domingo 13 de octubre de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
Dirección Web: Visitar Sitio Web
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Cuando parecía que el conflicto por mayores beneficios por el litio encontraba una luz al final del túnel, con la concertación del inicio del diálogo entre el presidente Evo Morales y el Comité Cívico Potosinista (Comcipo), una torpeza política, un error estratégico está poniendo en duda que dicha conversación llegue a buen término.
Contenido
Todo indica que fue un error de cálculo. Tras haber concertado el
diálogo, el gobierno creyó que, si la huelga no se levantaba, por lo
menos se flexibilizaría por el fin de semana pero no ocurrió. Por el
contrario, las calles potosinas aparecieron ayer con un bloqueo todavía
más férreo.
Se había previsto el cierre de campaña del MAS y, para colmo, se lo difundió ampliamente en redes sociales. Debido a ello, cívicos y bloqueadores sabían que el acto iba a realizarse en la avenida Sevilla. Eso ameritó que ese sector de la ciudad se cierre totalmente.
Es lógico que esta situación debió ser reportada a la gente encargada de la seguridad del presidente. No había ambiente para un cierre de campaña y, para peor, existían actitudes hostiles. Ante ese cuadro de situación, lo razonable, lo coherente, era suspender el acto o, finalmente, realizarlo en otro lado. Es más… se podía hacer el cierre de campaña incluso en el mismo lugar donde se entregó el Centro de Educación Especial pero no… tenía que ser en el centro, cerca de los puntos de bloqueo.¿Terquedad, problemas de logística o simplemente soberbia? Sin importar cuál haya sido el motivo, lo que ocurrió ayer, cuando se instaló el cierre de campaña del MAS en la avenida Tinkuy, fue una provocación. La ciudad de Potosí, en paro contra el gobierno de Evo Morales, no iba a permitir que él cierre su campaña aquí. Y eso desató enfrentamientos.
Ahora, las cosas entre el gobierno y los cívicos están peor que el viernes por la noche, cuando todavía era posible suspender el cierre de campaña. Si hasta ese momento había la posibilidad de resolver el conflicto mediante el diálogo, ahora el pueblo potosino se siente insultado por lo que ha ocurrido.
Si esto estuviera ocurriendo por primera vez, se podría creer que fue un error motivado por la inexperiencia pero se debe recordar que es la tercera. Potosí ya confrontó al gobierno de Evo Morales dos veces en el pasado, en 2010 y en 2015, y en esas ocasiones cometió errores parecidos.
Lo que ocurrió ayer fue que la gente interpretó el cierre de campaña del MAS como una provocación y reaccionó en consecuencia. Eso fue lo que desató los enfrentamientos. A la hora del balance, es lógico preguntarse qué era lo que buscaba. ¿Quería demostrar su poder de convocatoria? Si esa era la intención, es obvio que el MAS pasó por alto las encuestas que señalan que el MAS tiene una muy baja preferencia electoral en Potosí y eso es un grueso error político.
Todas las encuestas demuestran que, si el binomio oficialista ganará las elecciones en Potosí será con el voto del área dispersa. En Potosí sufrirá una derrota catastrófica. Así y todo, se le ocurrió hacer un cierre de campaña, algo a lo que no se animaron ni siquiera los partidos de oposición.
Ahora, el pueblo potosino está nuevamente indignado. Siente que hacer el cierre de campaña aquí fue un acto de soberbia o, cuando menos, de provocación. Una vez más, como lo hizo en 2010 y 2015, el gobierno le está echando gasolina al conflicto solo que hay una gran diferencia entre los conflictos de ese año y el actual: este se desarrolla días antes de las elecciones así que el costo político de lo sucedido ayer podría ser muy, muy alto para el MAS.
Se había previsto el cierre de campaña del MAS y, para colmo, se lo difundió ampliamente en redes sociales. Debido a ello, cívicos y bloqueadores sabían que el acto iba a realizarse en la avenida Sevilla. Eso ameritó que ese sector de la ciudad se cierre totalmente.
Es lógico que esta situación debió ser reportada a la gente encargada de la seguridad del presidente. No había ambiente para un cierre de campaña y, para peor, existían actitudes hostiles. Ante ese cuadro de situación, lo razonable, lo coherente, era suspender el acto o, finalmente, realizarlo en otro lado. Es más… se podía hacer el cierre de campaña incluso en el mismo lugar donde se entregó el Centro de Educación Especial pero no… tenía que ser en el centro, cerca de los puntos de bloqueo.¿Terquedad, problemas de logística o simplemente soberbia? Sin importar cuál haya sido el motivo, lo que ocurrió ayer, cuando se instaló el cierre de campaña del MAS en la avenida Tinkuy, fue una provocación. La ciudad de Potosí, en paro contra el gobierno de Evo Morales, no iba a permitir que él cierre su campaña aquí. Y eso desató enfrentamientos.
Ahora, las cosas entre el gobierno y los cívicos están peor que el viernes por la noche, cuando todavía era posible suspender el cierre de campaña. Si hasta ese momento había la posibilidad de resolver el conflicto mediante el diálogo, ahora el pueblo potosino se siente insultado por lo que ha ocurrido.
Si esto estuviera ocurriendo por primera vez, se podría creer que fue un error motivado por la inexperiencia pero se debe recordar que es la tercera. Potosí ya confrontó al gobierno de Evo Morales dos veces en el pasado, en 2010 y en 2015, y en esas ocasiones cometió errores parecidos.
Lo que ocurrió ayer fue que la gente interpretó el cierre de campaña del MAS como una provocación y reaccionó en consecuencia. Eso fue lo que desató los enfrentamientos. A la hora del balance, es lógico preguntarse qué era lo que buscaba. ¿Quería demostrar su poder de convocatoria? Si esa era la intención, es obvio que el MAS pasó por alto las encuestas que señalan que el MAS tiene una muy baja preferencia electoral en Potosí y eso es un grueso error político.
Todas las encuestas demuestran que, si el binomio oficialista ganará las elecciones en Potosí será con el voto del área dispersa. En Potosí sufrirá una derrota catastrófica. Así y todo, se le ocurrió hacer un cierre de campaña, algo a lo que no se animaron ni siquiera los partidos de oposición.
Ahora, el pueblo potosino está nuevamente indignado. Siente que hacer el cierre de campaña aquí fue un acto de soberbia o, cuando menos, de provocación. Una vez más, como lo hizo en 2010 y 2015, el gobierno le está echando gasolina al conflicto solo que hay una gran diferencia entre los conflictos de ese año y el actual: este se desarrolla días antes de las elecciones así que el costo político de lo sucedido ayer podría ser muy, muy alto para el MAS.



