Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: domingo 13 de octubre de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Hasta la fecha, los partidarios de la continuidad del mandatario actual por medio del voto han presentado su posición fundamentada jurídicamente ante el órgano pertinente y supremo de justicia que debe dirimir estas interpretaciones, empero, por parte de la oposición no se evidencia una refutación argumentada que destrone jurídicamente la posición contraria del principal partido político de Bolivia.
Hoy se ha constatado la legitimidad de la postulación del actual presidente y, a pocos días de la elección, el partido del mandatario es el único cuyos programas de gestión gubernamental demuestran coordinación y coherencia en las propuestas sustentables que se inclinan por la estabilidad y el ascenso del desarrollo humano de los bolivianos, además de experiencia en la conducción.
No es bajo ningún punto de vista inútil, por lo contrario altamente beneficioso, reflexionar sobre lo que sucede políticamente en los países limítrofes y el subconsciente dicta con energía, amparado por la contundencia de nuestra historia reciente que no se debe experimentar con el voto, cuando a Bolivia le cuesta mucho, también refrendado por la historia, obtener la estabilidad política y económica.
Por primera vez en la vida institucional se produce una gestión en la cual se ha mejorado significativamente en todas las áreas, lo que no significa que todavía no haya deficiencias debido a que se descuidó negligentemente al país en anteriores gestiones y nadie es responsable.
Lo más difícil en los países es conseguir una estabilidad en las inversiones que garanticen la capacidad adquisitiva de la población y, cuando ello se obtiene debe seguirse estrictamente con el plan de inversiones, concluyendo que es una verdad más grande que una catedral, es decir incontrovertible, que en los últimos años se invirtió más que cualquier otra gestión e inclusive en todas las gestiones anteriores en sumatoria.
¿Por qué se debería revisar periódicamente la Constitución?, precisamente por la dinámica y las necesidades de las mayorías que conforman el pueblo y, de estar contemplado este mecanismo, hoy no existiría este problema que enardece la oposición, si nuestra Constitución dispusiese que la Ley Electoral del ámbito del Tribunal Supremo Electoral, preceptúe que en cada elección presidencial se elija a un partido y no a una persona o candidato y el partido vencedor en su deliberación interna decida quién gobernará.
Lo precitado, es cierto, es reflejo de las constituciones europeas. Por ejemplo, la alemana donde eligieron a un partido no a un candidato y el partido eligió a una candidata que ya gobierna 12 años ininterrumpidos. Todo lo bueno que se pueda imitar es sabio, máxime si las enmiendas a la Constitución son una prevención o mejor, una eliminación de futuros problemas y desavenencias políticas.
Es razonable, en función del respeto de las libertades individuales que consagran el derecho de todo candidato, en la interna de su partido, postularse las veces que desee si lo eligen, ya que no se debe descartar la posibilidad de que se trate de un buen gobernante, con experiencia adquirida y que disfruta del beneplácito de la mayoría de la población y cuando existen mayorías consistentes es razonable que estas gobiernen, pues el país dirigido por minorías es un despropósito sociológico que genera histórica e ineluctablemente confrontación.



