Medio: Nuevo Sur
Fecha de la publicación: miércoles 09 de octubre de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Redacción Arena Política.
Las encuestas señalan que siete de cada diez electores desconfía de la transparencia del Tribunal Supremo Electoral y las sospechas se ciernen hasta sobre el propio Padrón, durante estas últimas semanas ese “Registro Público” ha sido blanco de críticas y se han hecho públicas varias dudas respecto a la fidelidad de sus datos, en otras palabras desde el retorno de la Democracia el 10 de Octubre de 1982, no teníamos a una Institución tan importante sufriendo tal descredito y cuestionamientos. No faltan quienes recuerdan el fraude electoral de 1978, cuando Hugo Banzer Suárez era presidente de facto y las actividades políticas y sindicales estaban prohibidas, en ese tiempo las presiones internacionales y la famosa huelga de hambre de Domitila Chungara; Aurora Villarroel; Luzmila Pimentel Angélica Flores y Nelly de Paniagua, hicieron que el régimen tuviera que convocar a elecciones generales, en un momento en el que las principales figuras políticas se encontraban en el exilio y tras 12 años sin sufragios previos. Esa decisión permitió que se presentaran nueve partidos y la dictadura aferrándose al poder, participó con su candidato el General Juan Pereda Asbún, que en ese momento era Comandante la Fuerza Aérea, para conseguir una victoria, lo primero que manipularon fue la ley electoral, de forma que se estableció que al frente ganador en cada departamento, se le asignaban el 80 por ciento de los escaños, luego decidieron que la papeleta fuera individual, por lo que desecharon la multicolor y multisigno. De esta forma una Corte Nacional Electoral que no escuchaba ningún reclamo, creo un “Registro de Votantes” donde había entre un quince a veinte por ciento de inscritos por encima de la población con capacidad de votar y pese a las denuncias que nunca fueron atendidas, las fuerzas armadas abiertamente hicieron proselitismo para su candidato. También en las proclamaciones de los opositores, los partidarios de la dictadura hostigaban a los oponentes, cabe recordar que las proclamaciones de Hernán Siles Suazo y Víctor Paz Estensoro, fueron atacadas con gases lacrimógenos en las ciudades de Santa Cruz, Trinidad y Sucre, tales hechos se repitieron en todos los girones del territorio nacional e inclusive se tuvo que suspender un acto del FRI en Cochabamba, por los ataques sufridos bajo la intervención directa de la Policía. Finalmente el 9 de julio de 1978 se llevaron a cabo las elecciones, el fraude fue tan descarado que se computó un número de votos válidos, mayor al número de los que estaban inscritos en el registro electoral, inclusive algunos partidos políticos, no pudieron obtener tras el escrutinio ni un solo voto en algunos departamentos, porque no estaban disponibles sus papeletas o simplemente porque en la Corte no se los contaba. Todas esas irregularidades generaron enérgicas reacciones de rechazo, obligaron a que las elecciones fueran anuladas, hasta que otro Golpe de Estado acabó con la corta presidencia de Pereda Asbún y estos sucesos quedaron para la historia como testimonio fehaciente de una época vergonzosa. Esperemos que ese pasado tan sombrío haya quedado atrás, sin embargo es evidente que las actitudes del Tribunal Supremo Electoral están reavivando discusiones superadas, recordemos que durante el periodo comprendido desde el año 1991 hasta el año 2008, la Corte Nacional Electoral gozaba de un prestigio fuera de cualquier duda, lamentablemente en la actualidad eso no ocurre y estamos ante un retroceso manifiesto, esperemos sin embargo que no sea tan relevante como para que se pongan en duda los propios resultados electorales. Se perciben situaciones que preocupan, es evidente un exceso control sobre la difusión de encuestas, las más afectadas fueron las del Sistema Universitario Boliviano, las mismas resultaron absurdamente observadas y de esa forma sin mayores fundamentos se evitó la publicación de los datos obtenidos. El Rector Waldo Albarracín, de la Universidad Mayor de San Andrés, denuncio que fue prohibida la encuesta que ellos realizaron, porque en su criterio el Tribunal Supremo Electoral teme que los resultados del conteo rápido que se vayan a levantar demuestren distorsiones en el cómputo electoral y levanten sospechas acerca de la trasparencia del proceso, haciendo referencia al grado de manipulación que pueden tener los resultados electorales en Bolivia. También existen suspicacias respecto a los inscritos en el extranjero, el crecimiento inexplicable del padrón electoral en algunas poblaciones, las renuncias de vocales y técnicos del Tribunal Supremo Electoral y las propias resoluciones de la Justicia Electoral, que parecen no tener una finalidad ajustada a los principios de imparcialidad y transparencia que las deberían regir. Faltando tan poco para el día del sufragio, solo queda esperar a que la realidad vaya despejando las dudas, es sin embargo muy importante que todos los ciudadanos sean celosos vigilantes de sus votos, de forma que la participación de la gente ayude a controlar los resortes de la democracia y sirva para que el Pueblo Soberano cuide que se respete genuinamente su voluntad.



