Medio: Ahora el Pueblo
Fecha de la publicación: viernes 04 de octubre de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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“Está obligado a contestar sí o no, el no hablar significa que algo oculta, eso está muy claro”, indicó Murillo.
El escritor uruguayo-boliviano Emilio Martínez afirma en su libro El caudillo ilustrado que De Mesa cobró 1,2 millones de dólares para postularse a la vicepresidencia por el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), en los comicios de 2002.
El exmandatario no confirmó ni negó el pago. A las consultas que se le hacen al respecto, responde que se trata de guerra sucia.
Precisamente, Murillo lamentó que De Mesa haga política de esa manera y se niegue a hablar de sus cuentas.
“Todo lo que se habla de él es guerra sucia. No podemos hablar de nada si Carlos de Mesa no puede aclarar sus cuentas, entonces ¿de qué podrá hablar?”, sostuvo.
Murillo señaló que un político debe estar dispuesto a ser investigado y a contar toda su vida, cuál es su pasado, sobre sus ingresos o egresos. “Debemos ser una carta abierta a la ciudadanía y no solamente podemos decir que nos hacen la guerra sucia”.
El también candidato a la presidencia por la alianza Bolivia Dice No (21F), el senador de UD, Óscar Ortiz, exigió a De Mesa que devuelva al Estado los 5 millones de dólares que se presume recibió por concepto de los gastos reservados.
Recordó que por Decreto Supremo 27345, del 31 enero de 2004, el exmandatario ordenó incinerar los informes de los gastos que se hacían con esta partida.
La senadora del Movimiento Al Socialismo-Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP) Máxima Apaza señaló que el silencio de la exautoridad “hace pensar” que todo es cierto, que sí cobró para postularse y que también recibió dinero de los gastos reservados.
“Debe ser así por eso se calla, ha preferido el tema mercantil que el respeto a los derechos humanos”, sostuvo la legisladora.
Sobre el tema, la candidata a primera senadora de CC, Cecilia Requena, señaló que, al igual que De Mesa, no ingresará en el debate sobre una guerra sucia y que están empeñados en hacer conocer su programa de gobierno.
“Nosotros nos estamos concentrando en la propuesta, no podemos entrar en la guerra sucia. Realmente eso sería perder nuestro norte hacia el futuro y además no reconocer las circunstancias especiales en las que estamos”, apuntó.



