Medio: El Día
Fecha de la publicación: miércoles 25 de septiembre de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido

La homilía celebrada ayer en la Catedral por el monseñor Sergio Gualberti, en el Tedeum Ecuménico por los 209 años de la gesta libertaria de Santa Cruz de la Sierra, se hizo mención al clima de incertidumbre y tensión en el país por la campaña electoral y el sufrimiento de mucha gente a causa de los incendios en la Chiquitanía, pero que no faltan sombras que anteponen sus intereses económicos o políticos, causando divisiones en la sociedad.
Un momento difícil. Gualberti señaló ayer que este año se celebra la efemérides en un momento difícil por nuestro departamento y nuestra ciudad: por un lado, el clima de incertidumbre y tensión por la campaña electoral y por el otro, “la creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto” a causa de los incendios en la Chiquitanía. Sufrimos y oramos por la pérdida de vidas humanas, los pueblos indígenas que han perdido todo, las heridas a nuestra casa común.
División. El arzobispo, dijo por otro lado que a pesar de las luces de solidaridad y otros gestos en medio de la desgracia, no faltan las sombras de los que, anteponen sus intereses económicos o políticos al cuidado de la casa común y al respeto de los derechos de los pueblos indígenas.
Esta actitud está causando divisiones, despertando sospechas y elevando acusaciones recíprocas en sectores y personas de nuestra sociedad. Santa Cruz no necesita divisiones sino comunión de intentos y esfuerzos para construir “la casa sobre la roca” para todos sus habitantes.
La identidad de un pueblo, clave para el diálogo
El monseñor Sergio Gualberti abrió una interrogante en su homilía: ¿Cuáles son los valores que nos identifican y que nos unen a los cruceños y a cuantos aquí habitamos? ¿Cuál es la roca firme y el eje que aglutina a los diversos talentos de instituciones, personas y grupos, con miras a un departamento inclusivo y acogedor?
Señaló que econocer la propia identidad no significa encerrarnos en nuestro propio cascarón en contraposición a otras regiones y culturas. Por el contrario, la identidad de un pueblo es el punto clave para abrirse al diálogo, entablar relaciones provechosas con los demás pueblos y enriquecerse mutuamente con los recíprocos valores y aportaciones.




