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Medio: Nuevo Sur
Fecha de la publicación: viernes 20 de septiembre de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Estamos en un momento bastante peculiar, la economía parece no mostrar sus mejores perspectivas, al contrario hay expertos que pronostican que a nivel mundial existe la posibilidad de que se ingrese en una recesión económica y como si eso no fuera suficiente, la demanda de Gas Natural Boliviano que tiene Brasil, cayó a 15 millones de metros cúbicos día, mientras la deuda externa acumulada es la mayor de la última década y el Banco Central está consumiendo las Reservas Internacionales Netas a un ritmo alarmante. El tiempo de las vacas flacas parece haber llegado y dentro de ese contexto Tarija no es la excepción y su realidad financiera es extremadamente sensible, porque depende casi exclusivamente de las Regalías Departamentales y de los desembolsos e inversiones que efectúa la Gobernación. En ese contexto el Comité Cívico propició un dialogo que hasta la fecha no está girando sobre las principales demandas de nuestro Pueblo, las que tienen que ver naturalmente con la construcción de los tramos camineros que faltan, el Seguro Universal de Salud y los débitos automáticos que están estrangulando al Tesoro Departamental. No se perciben avances en las reuniones sostenidas, al contrario preocupan las declaraciones del Viceministro de Salud Álvaro Terrazas cuando niega que existan incumplimientos respecto a los compromisos asumidos para la cobertura del referido seguro, de forma que se estarían contrariando todas las reclamaciones que continuamente hace el sector salud, no solo en nuestra región sino en todo el País. Es evidente que el modelo de administración que tiene el Estado, debe sufrir ajustes importantes, para que por fin se priorice la educación, la salud y el cumplimiento de los compromisos asumidos hasta la fecha, es decir, se requiere un cambio de actitud para evitar mayores conflictos y la paralización de servicios públicos que son primordiales para la población. Es imperioso que haya mayor austeridad en el gasto público y eficiencia en la gestión de los problemas, en ese sentido negar que existan o no mostrar buena voluntad para atenderlos, se convierte en una muy mala señal para todos. Las actitudes del Ejecutivo Nacional en el corto plazo tienen que ser diferentes, preocupa la reciente noticia de que el Comité de Análisis de Riesgo Sistémico del Ente Emisor, solicitó al Directorio del Banco Central de Bolivia, modificar los niveles de efectivo en bóveda “ante el contexto interno del país”, de forma que existe preocupación respecto a posibles corridas bancarias e independientemente de los aspectos concretos en materia de política monetaria, cabe señalar que noticias de esta naturaleza causan mucha inquietud y deben servir para que existan unidad de criterios en el Departamento, con relación a las demandas y el trato que se espera recibir del Gobierno Nacional. Este es el momento oportuno no solo para discutir la agenda pendiente, sino esencialmente para establecer el marco que tendrá el relacionamiento con el nivel central en el manejo de los fondos públicos. En épocas como está, se necesita una disposición atinada de los recursos y su distribución equitativa, algo que no sucedió en el pasado y que sería muy positivo que comience a cambiar en el futuro próximo. Nuestro Pueblo anhela certezas y la tranquilidad de que por lo menos los problemas pendientes están camino a solucionarse, también es importante que se concreten las intenciones, porque no es deseable que se genere una coyuntura de suscripción de compromisos y manifestación de promesas, cuando lo que se necesitan son desembolsos, pocas palabras y conciliación de cuentas.



