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Medio: La Razón
Fecha de la publicación: martes 17 de septiembre de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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La Razón (Edición Impresa) / Rubén Atahuichi
00:22 / 17 de septiembre de 2019
Aunque en muchos casos son tendenciosas, en otros están planteadas sin criterio y en algunos no tienen metodología de manera adecuada, las encuestas pueden ser una referencia, no definitiva, de las perspectivas electorales. Además, hace mucho el perfil del candidato, la estructura partidaria y las propuestas.
Hace un año como hoy no se sabía de la postulación presidencial de muchos políticos, salvo de Evo Morales, más allá de los cuestionamientos —jurídicos y políticos— sobre su participación, y el siempre anhelo del gobernador Félix Patzi por el puesto. Se decía que eran “postulables” Rubén Costas y Samuel Doria Medina; de Carlos Mesa ni se sospechaba, porque insistentemente respondía que no le interesaba la opción. Y miren cómo cambió la cosa.
Sorprendió Mesa, Doria Medina se bajó (encuestas internas no le daban posibilidades) e irrumpió intempestivamente Óscar Ortiz. En medio de eso, serios desacuerdos de los negociadores de las ahora alianzas Comunidad Ciudadana (CC) y Bolivia Dice No (21F) hacían prever que la oposición iba a tener más que dos candidatos.
El viejo Partido Demócrata Cristiano (PDC) desempolvó a Jaime Paz Zamora (su renuncia es otra historia), y el casi extinto Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) presentó a Virginio Lema para recobrar vigencia luego de su última participación electoral en 2002, cuando catapultó por segunda vez al renunciante presidente Gonzalo Sánchez de Lozada. Unidad Cívica y Solidaridad (UCS) revivió con un candidato prestado, el exvicepresidente Víctor Hugo Cárdenas. Partido nuevo, casi una escisión del Movimiento Al Socialismo (MAS), el Movimiento Tercer Sistema (MTS) se presentó con Patzi como candidato. Más atrás se colaron el Frente Para la Victoria (FPB) y el Partido de Acción Nacional Boliviano (PAN-Bol).
Entre todas estas opciones, quienes tenían mejores posibilidades eran Morales y Mesa; Ortiz, considerando la fuerte plaza en Santa Cruz y una tibia proyección nacional, era la tercera opción. Los demás, nada. Ahora que la carrera electoral está a punto de ingresar a la recta final, las preferencias van asentándose de esta manera. Así, el MAS, CC y la alianza 21F serán las principales fuerzas políticas, que coparán la mayoría de los escaños en la Asamblea Legislativa Plurinacional.
No tienen las mismas posibilidades MTS, UCS, MNR, PDC, PAN-Bol y FPV. Salvo ilusión política y convicción respecto de la capacidad de sus candidatos, estas fuerzas políticas asisten a las elecciones generales por eludir la suspensión de su personería jurídica ante una eventual inasistencia a dos votaciones consecutivas, o por la imposibilidad de superar el 3% necesario de votos válidos. Es decir, buscan salvar la sigla para resguardar la organización política con miras a próximas elecciones.
Más allá de esas consideraciones, resultan factores para la dispersión de la participación partidaria, aún tengan que dividirse entre sí al menos el 10% de los votos, que a su vez repartirá algunos escaños.
Por más menosprecio que pueda parecer, estas organizaciones políticas ni ofrecen posibilidades de respaldo a alguna fuerza política mayor en caso de que hubiera segunda vuelta. Al menos tres de estas pequeñas fuerzas políticas se pasan la campaña disputándose espacios internos o buscando incidencia con propuestas irracionales y rocambolescas.
Es posible que el 21 de octubre sepan su triste destino: quedar fuera de toda contienda electoral. Hacen el intento por salvarse, la democracia se los permite.



