Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: martes 17 de septiembre de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
Cuando un político enuncia una palabra discriminatoria hacia un grupo vulnerable el peligro es exponencialmente mayor que cuando ocurre en la base social.
No importa si el que señala esa posición es un candidato que apenas aparece en las encuestas, como el ciudadano Chi Hyun Chung, candidato del Partido Demócrata Cristiano (PDC), quien aseguró que los homosexuales sufren una enfermedad psiquiátrica que requiere un tratamiento médico.
Los colectivos Lgtbi han presentado una denuncia por discriminación contra Chung por esta posición claramente homofóbica; sin embargo, la lentitud de los procesos que tratan esta materia, anticipa que no será posible conocer el fallo antes de las elecciones nacionales.
En 1974, la Asociación Psiquiátrica Americana (APA) retiró a la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales por considerar, desde un punto de vista científico, que se trata de una orientación sexual tan legítima como la de los heterosexuales.
Considerar a los otros como “enfermos” por su diversidad sexual lleva a la discriminación, lo que está proscrito en la Constitución que garantiza los derechos sexuales de todos los ciudadanos.
Homosexuales, migrantes y mujeres son objeto de discriminación de forma sistemática en el discurso político de sectores conservadores en Bolivia y a escala global.
Y los discriminadores son: Víctor Hugo Cárdenas y sus propuestas para armar a las mujeres y hacer campaña contra los homosexuales, o Evo Morales y sus reiteradas expresiones machistas, o el gobernador de La Paz que cree que la violencia contra las mujeres se debe a que ellas salen a trabajar y hacer política, así como otros dirigentes políticos de diversos partidos, que señalan una tendencia alarmante de intolerancia hacia quienes piensan diferente y merecen respeto.
El sociólogo francés Michel Wieviorka, uno de los mayores expertos mundiales en el análisis del racismo y la discriminación, ve que el peligro de estas afirmaciones radica en que pueden legitimar y amparar la violencia racista contra esos sectores tal como ocurre en el último tiempo de forma alarmante.
Hoy se constata un retroceso de la democracia, entre otros factores, por la incapacidad de los políticos para encarar los cambios que demanda la sociedad. Cuando escuchamos posiciones discriminatorias hacia las mujeres, hacia los migrantes o hacia los homosexuales de parte de quienes aspiran a conducir o ya dirigen una sociedad es mucho más que preocupante.



