Medio: La Patria
Fecha de la publicación: sábado 07 de septiembre de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Los debates que en otras circunstancias son rechazados, criticados y hasta considerados innecesarios, resulta que en este tiempo pre electoral son un elemento de confrontación democrática, reclamado por el electorado y lamentablemente, pospuesto, eludido hábilmente por los candidatos políticos y por lo mismo fuera de las expectativas ciudadanas que esperan un intercambio de ideas, programas, intenciones y compromisos de quienes pretenden captar el voto activo, ofreciendo alternativas válidas en un proceso que por sus características, no pasará de coyunturales ofertas, coincidiendo en términos generales, pero con ausencia de estrategias, que en realidad es lo que espera conocer quien definirá con su voto la elección del político en campaña.
Contenido
Estamos a un mes y medio de las elecciones nacionales y pese a ciertas insinuaciones institucionales, de políticos considerados respetuosos de las normas y la democracia, de sectores femeninos y algunos estrictamente empresariales y laborales, los candidatos no han podido establecer condiciones propicias para debatir públicamente sus programas políticos y por lo mismo hay un electorado insatisfecho que asistirá a las urnas con más dudas que ofertas válidas para ejercer un gobierno de servicio colectivo, socialmente útil a las mayorías nacionales.
Es evidente que en cada "tienda política" o en las plataformas ciudadanas hay programas establecidos para proponer soluciones prácticas a los más acuciantes problemas que confronta nuestra sociedad, son los casos ineludibles de economía nacional, salud y educación, por supuesto en cada caso, hay un rosario de cuentas que hubiera sido interesante saber cómo las trataría cada candidato, porque no es lo mismo hacer ofertas sobre programas que están definidos y hasta financiados, que proponer soluciones de orden práctico con alternativas viables para su consolidación y no simple promoción de elementales programas que surgen en el uso de los recursos del pueblo, en una forma de seguimiento que se denomina "más de lo mismo".
Cuando se habla de economía, el tema va necesariamente por la situación productiva de nuestras principales materias primas, hidrocarburos (gas) y minería, aparte saber qué se propone en materia de fortalecer los sectores agropecuarios, manufactureros, impulso a la industria y lucha frontal contra el contrabando y la informalidad. En salud, saber si realmente sirve levantar edificios o mejorar los actuales para ampliar los servicios públicos a corto plazo a favor de la colectividad, y los de la seguridad social. El caso de la educación, merece ser replanteado desde las urgencias ya mencionadas en los casos de servicios de nivel inicial, el secundario y el universitario, según los docentes, despolitizando los programas actuales.
Un programa renovador en el orden productivo, debería conducir a los sectores de la agricultura y la ganadería a sobreponerse a la competencia vecina, que está matando los sectores textiles y manufactureros, debido a las políticas que permiten el contrabando y alientan el crecimiento del comercio informal, el gigante evasor de impuestos y causante del cierre de unidades productivas, que no se reemplazan con puestos callejeros.
La realidad nacional debe llevarnos a establecer con claridad meridiana, la verdadera situación en la que vivimos, económica y socialmente, pues muchos entendidos que no son precisamente los políticos que se niegan a debatir, señalan claramente que estamos en una burbuja que puede reventar ante un vendaval de fuerzas sociales insatisfechas y esperanzadas en cambios reales y que no creen en meros artilugios discursivos.



