Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: domingo 18 de agosto de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Pedro Andrés Badrán
Politólogo e investigador del Ceres
La personalidad del político resulta un determinante clave en la elaboración de una estrategia electoral. Así, cuando tienes un candidato atrevido, lo debes presentar como intrépido. En una campaña electoral algunos rasgos de la personalidad del postulante deberán convertirse en emblemas electorales.
Según Alfredo Paredes, podemos ver liderazgos políticos: auténticos, carismáticos, eficientes, mesiánicos, visionarios, oportunistas, populistas y estrategas (1). Basándonos en estas variables, vamos a ver los estilos de liderazgo político que ofrece la carta electoral en Bolivia y comenzaremos con quien no debería ser candidato, pero ahí lo tienen, seguiremos con Carlos Mesa y terminaremos con Oscar Ortiz, para seguir el orden de la intención de voto.
Morales arranca como un líder auténtico, forjado en su propio esfuerzo, marchó desde el Chapare hasta La Paz, bloqueó caminos, estuvo en huelgas de hambre y pasó las mismas penurias que cualquier boliviano del rústico común.
Una vez en el poder, la intención de su entorno fue convertirlo en un líder mesiánico, cuya palabra sea dogma y su discurso profecía. Pero, la inconsistencia institucional del Gobierno llevó a Morales a ser un líder populista.
Destapada la humanidad del caudillo, la continuidad del régimen recae en la empatía de Evo con los pobres y excluidos que siguen siendo mayoría en el país. Expresa vivamente la esperanza del pobre, excluido e históricamente discriminado indio boliviano.
Carlos Mesa encaja perfectamente en el perfil del carismático. Con una personalidad arrolladora y una presencia imponente, es un individuo que sin título de historiador se convirtió en la voz de la historia de Bolivia, es un digno representante de la rancia oligarquía paceña. Expresa tibiamente la indignación de un segmento de la población que, si bien condena la corrupción del régimen, no desconoce los importantes avances sociales de la década. Su campaña ha cometido errores sucesivos.
Oscar Ortiz, por su parte, calza muy bien en el perfil del eficiente. Sin duda alguna es uno de los políticos más destacados de la oposición en materia de fiscalización, un emprendedor que encarna la nueva generación de políticos cruceños que trabajan por su región. No por nada su partido ha construido una estructura departamental envidiable que les da cuenta de ser la primera fuerza política en la capital oriental, lamentablemente su mensaje no ha podido trascender esas fronteras.
Expresa un deseo de prosperidad y progreso, pero en un terreno electoral donde la mayoría pertenece a un sector popular, él tiene una imagen de tecnócrata frío.
Hasta el momento la campaña ha sido bastante discreta en las calles, pero muy acalorada en las redes sociales, donde no se puede opinar con el ánimo de debatir porque ya es calificado uno como masista/opositor.
Es evidente que no existe el clima nacional para un debate serio. Cuando el momento histórico demanda estrategas y visionarios, el menú electoral boliviano está plagado de oportunistas.




