Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: lunes 19 de agosto de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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El Tribunal Supremo Electoral autorizó a las organizaciones políticas la sustitución de candidatos a Presidente y Vicepresidente para los comicios de octubre. La tardía determinación generó tensiones en cuatro frentes políticos, cuyos candidatos habían renunciado (Edwin Rodríguez por la vicepresidencia de la alianza Bolivia Dice No; Jaime Paz a la presidencia del Partido Demócrata Cristiano; Leopoldo Chui de Pan-Bol impugnado por no presentar documentación a tiempo; además de Faustino Challapa, del Frente Para la Victoria , cuyos conflictos internos lo sustituyeron por Alfonso Román en la candidatura a vicepresidente.
Como era de esperarse, los frentes políticos procedieron rápido a sustituir candidatos para posicionar a sus nuevas figuras y, principalmente, otorgar certeza y tranquilidad a su base militante.
Oscar Ortiz, de BDN, eligió a Shirley Franco a la vicepresidencia. Siguiendo el libreto de su nueva sigla (BDN), pues es disidente del partido con el que ganó un curul (UD), en sus primeras intervenciones arremetió duramente hacia el candidato de Comunidad Ciudadana (CC) Carlos Mesa y, en un tono más sutil cuestiono el accionar del MAS.
BDN que le pertenece al Movimiento Demócrata Social de Rubén Costas, y que en esta ocasión, hábilmente decidieron cambiar el color verde por el nuevo color rojo, probablemente para evitar el desprestigio ocasionado por su también correligionario ideólogo y alcalde José María Leyes, se inclinaron por Franco, quien en su condición de diputada por Cochabamba evadió sistemáticamente pronunciarse acerca de los casos de corrupción que enlodaron la gestión de los demócratas en el municipio del Cercado.
En el caso del PDC, aún no está claro el panorama, pese a circular fuertes rumores que el reemplazante de Jaime Paz, sería el ciudadano de origen coreano Chi Hyun Chung.
Más allá de los argumentos que justifican la decisión asumida por el TSE, ente rector de los comicios generales del mes octubre, es evidente las grandes contradicciones y la fragilidad de las resoluciones que emite al calor de las circunstancias, conveniencia y favoritismos desvergonzados hacia el partido gobernante. Por otro lado, resulta pintoresco apreciar las vacilaciones en las que permanentemente incurre su presidenta María Eugenia Choque, quién semanas antes afirmaba que no se admitiría renuncias y reemplazos de candidatos.
Choque, nunca supo encubrir su cercanía y afinidad con el MAS, reveladas en sus frecuentes visitas a la casa grande del pueblo; la omisión y silencio cómplice ante los delitos y contravenciones a la norma electoral por autoridades oficialistas; la habilitación inconstitucional de Morales-García en las elecciones primarias –donde se despilfarro 27 millones de bolivianos-, soslayando incivilmente los resultados del referéndum del 21-F, o quizá sus polémicas declaraciones de noviembre de 2017, donde advirtió con sanciones a quienes incitaran al voto nulo en las elecciones judiciales de ese año.
Lo cierto es que tenemos un TSE plagado de irregularidades y en una situación de estancamiento en la toma de decisiones que aseguren el resguardo de la institucionalidad y la democracia.



