Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: domingo 04 de agosto de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Le hacen mucho daño al periodismo. De repente, nos enteramos de que el colega del canal X o del diario Y, y que descollaba con su brillante carrera profesional… se decidió. Vendió su alma al diablo. Se dejó seducir por el canto de las sirenas. Su nombre aparece ahora en la lista de candidatos del partido Rojo, del Verde o del Azul.
Inmediatamente salen a flote las deducciones-conclusiones: con razón escribía tantas notas de ese color, con razón entrevistaba tanto a tal sujeto, con razón se lo veía frecuentando tal o cual oficina… toda su trayectoria y productos periodísticos quedan en tela de juicio, manchados por la sombra de la duda razonable; toda su imagen de imparcialidad, honestidad y sentido crítico es expuesta bajo la lupa de la susceptibilidad, la desconfianza y, en cierta medida, hasta de la sensación de traición a esta misión del periodismo. Por supuesto, su público también se debatirá entre el dilema de esclarecer si perdió a un periodista o si ganó un candidato por quien votar en las siguientes elecciones.
¿Que acaso el periodista no tiene derecho a hacerse político?, ¿de dejar de ser el crítico observador para jugar como actor en la arena política? ¿No tiene derecho acaso a buscar sus ideales (permitámonos esta ingenuidad) desde otro ámbito social que no sea necesariamente el periodismo? Sí, lo tiene.
E incluso es mejor que así lo haga. Porque más allá de haber rifado la imagen de su trabajo profesional, es obvio que su corazón quedó teñido de Rojo, de Verde o de Azul. ¿Cuál es la imparcialidad con la que seguirá ejerciendo la labor periodística? ¿Cuál será su grado de credibilidad? ¿Conciencia? ¿Ética? ¿Seguirá como un lobo con piel de cordero esgrimiendo un micrófono o una grabadora, y deslizando en sus notas las rosas de su secreto enamoramiento?
Al dar su salto a la política, estas personas hacen mucho daño al periodismo, pero lo harían mucho más si se quedaran en el gremio.



