Medio: Opinión
Fecha de la publicación: domingo 28 de julio de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Sin embargo, una vez conocidos los nombres de los/as candidatos/as, no tardaron en surgir cuestionamientos sobre la forma en la que se procedió en la elaboración de las listas, tanto así que se han vertido amenazas de voto castigo contra los partidos que no habrían cumplido con las decisiones de sus bases. Pero, el cuestionamiento más serio, viene de los diferentes colectivos de mujeres que, una vez más constatan que las estructuras político partidarias no están dispuestas a sacrificar su machismo en aras de la igualdad entre hombres y mujeres, el respeto a la dignidad de estas y desechar de su entorno a personajes que han demostrado conductas violentas y misóginas
Muy progresistas en sus programas, pero a tiempo de elaborar sus listas parecería que primó el razonamiento de una de cal y otra de arena para las mujeres, es decir, colocar a una que otra mujer que se destaca por su compromiso en la lucha por los derechos de las mujeres y paralelamente a machos conocidos como acosadores sexuales, agresores de sus parejas e, inclusive, a la persona que tuvo el atrevimiento de invitar a una ministra de Estado a quedarse a “trabajar cama adentro con patrón encima” u otros que desconocen los avances logrados por las mujeres en cuanto a sus derechos sexuales y reproductivos y pretenden introducir retrocesos modificando las leyes y desconociendo el carácter laico del Estado para imponer su fanatismo religioso y afianzar los mitos y prejuicios patriarcales que aun subsisten en la sociedad
Estos hechos y la presencia de personas públicamente comprometidas con casos de corrupción y la apropiación de millonarias sumas de dinero del Estado nos hacen ver que la única manera de frenar la ligereza y la doble moral de las cúpulas políticas es que la ciudadanía exprese con claridad su descontento y exija sinceridad y coherencia en este proceso de fortalecimiento de la democracia al que aspira el pueblo boliviano. No es posible tolerar en silencio una afrenta más a la ciudadanía de los que aspiran a dirigir los destinos del país en los próximos cinco años.



