Medio: La Razón
Fecha de la publicación: viernes 02 de agosto de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
Así las cosas, la idea es poder contar con aseveraciones que nos desliguen de un fútil debate cuando, en clave de sospecha, especulamos que una determinada encuesta está siendo presentada por operadores políticos y/o mediáticos con el objetivo de incidir en nuestras preferencias electorales. A no dudarlo, las encuestas son útiles e importantísimas herramientas de medición de la opinión pública que, en tiempo electoral, tienen un alto potencial para constituirse en artilugio de las estrategias generadas desde los cuartos de guerra desde los que se proponen las campañas.
Dependiendo, pues, del contexto, las encuestas electorales pueden constituirse como un factor de certeza o de incertidumbre de cara a la votación. Éstas, en su faceta mediática, atraviesan profundos procesos en los últimos años. Me animo a señalar tres, por ahora: a) transmediatización, b) especialización y c) normalización.
Transmediatización, en tanto son presentadas en amplios despliegues multimedia, bajo el amparo de alianzas institucionales y mediáticas. Especialización, debido a que el rol de “analistas” en torno a las características y resultados de las encuestas ha ido en crecimiento. Y normalización, producto de la progresiva aplicación normativa para su realización y difusión, y de su renovado protagonismo en la agenda noticiosa.
En rigor normativo, está prohibido que las organizaciones políticas generen encuestas o que éstas formen parte de materiales propagandísticos, precisamente para mermar de alguna manera su instrumentalización. Sin embargo, en verdad recién a la mitad de esta campaña empieza a hallar espacio una pregunta clave: ¿cuán representada o distorsionada se presenta la opinión pública en cada encuesta que vamos conociendo? Ante ello, hay una certeza: los estudios electorales han podido “ordenar” las últimas dos elecciones generales gracias a la implementación de un marco normativo especializado. Además, como tendencia regional-global, las encuestas atraviesan su propia crisis de representación/credibilidad. Y, finalmente, una preocupación: su abusiva instrumentalización pone en riesgo el voto libre e informado, en un marco democrático.
* Comunicadora. Twitter: @verokamchatka



