Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: domingo 21 de julio de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Desde el inicio de la democracia, el debate se ha constituido en la fuente generadora de ideas y discusión de las propuestas, esa es su esencia. Para que la participación ciudadana sea efectiva será fundamental valorar justamente dichas propuestas o programas, para ver si en verdad responden a futuras expectativas que permitan concretarlas o son sólo promesas, sin ningún fundamento, meras ilusiones para engolosinar a los electores.
Gracias a los debates en todos los países con cultura democrática mucho mayor que la boliviana, el electorado pudo definir su voto basado en la comprensión y raciocinio producto de dichos debates.
Lamentablemente, en nuestro país se prefiere la guerra sucia como medio para captar electores, buscando que la miseria difundida -sea ésta cierta, dudosa o inventada- prevalezca para sumar adeptos.
Es cierto que es más fácil denigrar a las personas y después disculparse como si no hubiera pasado nada, o prometer en las campañas cielo y tierra para lograr el voto, ya que cualquier promesa que se realice puede pasar a un saco roto donde todo se olvida.
Otro medio utilizado en campaña es el de crear miedo entre el electorado, indicando que cualquier beneficio ya consolidado será eliminado por el contendor sí éste llegara al poder, o que los astros (el sol y la luna) desaparecerán por arte de magia si los electores no votan por ellos, subestimando especialmente el nivel de la gente más humilde.
Algunos candidatos a Presidente no quieren debatir justamente porque sus planes de gobierno no tienen sustento económico a futuro, sino solamente respaldo ideológico, que no responde a la realidad de la situación del país. Es por ello que prefieren mantener un perfil bajo, escudándose en campañas vecinales y de inauguración de obras como medio de chantajear a los electores, en sentido de indicar que si no se vota por ellos ya no recibirán nada.
Esto está penado por la ley, pero como el Tribunal Supremo Electoral tiene una venda en los ojos, no reacciona, lavándose las manos, tratando de desviar la responsabilidad a otras autoridades como medio de evitar resolver las denuncias.
Está claro que la votación previa de los binomios electorales por partido no sirvió de nada, primero porque ningún partido político presentó dos fórmulas; segundo, porque ahora el mismo Tribunal Electoral permitirá la sustitución de los candidatos que hubieran renunciado, contraviniendo la anterior ley que determinó la elección de referencia.
Ante este panorama tan sombrío y un Tribunal que no da señales de confianza, no sólo por lo anteriormente expresado, sino por la renuncia de gran parte de su personal para el ingreso de Dios sabe quiénes, sin experiencia, que pueden ser manipulados por conservar sus puestos. Es menester que la sociedad en su conjunto busque mecanismos de comunicación, debate y raciocinio de la población acerca de un voto consciente y no manipulado, en función de que impere el razonamiento y no el ofrecimiento de obras como medio de lograr el apoyo.
Por lo anteriormente señalado, es importante el papel de las universidades, ya que tienen una responsabilidad con la sociedad. Son las llamadas a planificar debates en los que se invite a los candidatos a foros de presidentes y/o vicepresidentes y ellos puedan presentar sus planes, que serán analizados, y cuestionados por los futuros profesionales, catedráticos, y público en general, permitiendo al electorado en general sacar sus propias conclusiones sobre los programas propuestos, y su viabilidad en relación con la situación actual de Bolivia.
Es importante no seguir la guerra sucia como medio de captación del electorado o del ofrecimiento de dádivas a cambio de votos; debemos madurar como ciudadanos y demócratas, buscando para ello el debate positivo como mecanismo que permita definir el voto razonado.
Erich Rudolf Kuhn Poppe es diplomático y catedrático universitario.



