Medio: Opinión
Fecha de la publicación: sábado 20 de julio de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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| Sociólogo y miembro de La Zurda borisriosbrito@gmail.com |
20 jul 2019 | Ed. Imp.
El genial Fernando Martínez Heredia sintetizó en su libro “El corrimiento al rojo” una lectura crítica del proceso revolucionario cubano, partiendo de la premisa de los momentos de expiación del universo y de la propia historia de la humanidad. En su relato transita la pregunta permanente de que si es posible correr los límites de lo posible en un planeta predominantemente capitalista que “se ha contraído de nuevo, ahora hasta tal punto que parece deseoso de ser pequeño, limitado, mínimo, mezquino”. Claramente, Fernando, un cientista social, no puede concebir que nuestro devenir sea tan miserable y encuentra en la grandeza de las luchas populares momentos de futuro de una sociedad sin explotación y libre.
Para la Bolivia del Proceso de Cambio, que enfrentó la victoria material e ideológica del neoliberalismo, las premisas de Martínez Heredia son plenamente vigentes, empero, este “correr los límites de lo posible” se va chocando con la restauración de manera más evidente.
El último momento de pugna parece encontrarse en la elección de las candidaturas de diputaciones y senaturías en donde el MAS-IPSP tiene la ventaja sobre los otros partidos, porque cuenta con una base social amplia y organizada. Sin embargo, en la presentación de las prelistas oficiales han surgido varias voces internas y amigas cuestionando la forma y el fondo de la selección misma.
No es de extrañar, desde hace algún tiempo se ha ido generando un discurso sobre la “clase media” que ha ganado terreno en algunos sectores urbanos que han llegado a creer que un mayor ingreso económico e incluso la posesión de algún bien los ha llevado a ser socialmente diferentes. Es cierto también que mucho de la sociedad ha salido de la extrema pobreza y que el consumo de bienes y servicios en Bolivia se ha incrementado, pero, de ninguna manera, estos “avances” representan que los medios de producción no sean de propiedad de una pequeñísima minoría, o que la “autoexplotación” de ese “emprendedor empresarial” siga favoreciendo a los grandes capitalistas.
Esta tendencia de corrimiento hacia el medio, incluso en el cálculo político electoral, pone en riego el proyecto histórico emprendido con campesinos y obreros, con mujeres valientes y jóvenes audaces: ¿tocará que la realidad golpee nuevamente a los más humildes del país para poder marchar a otros senderos que no sean los del capitalismo?



