Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: viernes 19 de julio de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
Las protestas fueron públicas, algo inusual en el MAS, un partido jerarquizado en el que no se permite el disenso.
Pero esta vez muchos hablaron, intentando así, un poco desesperadamente, frenar la manera cómo se han elaborado las listas de candidatos en el partido oficialista. El problema es que existen pocas plazas para tantos interesados en ocupar escaños, reducidas además este año con respecto a anteriores elecciones, en las que el oficialismo tenía mayor respaldo.
El presidente de la Cámara de Diputados Víctor Borda expresó que “siempre habrá peleas, porque eso hace al sentir democrático del MAS”, y dijo que en las planchas del masismo no sólo estarán representantes de las organizaciones sociales, sino también personalidades invitadas.
En todas las fuerzas políticas existen personas que, por su cercanía a las máximas autoridades, por considerar que han trabajado duro por el partido o porque creen tener arrastre popular, se creen en el derecho de ser candidatos, en este caso al Legislativo, en las denominadas “franjas de seguridad”. Por eso, la presentación de las listas de candidatos siempre ha causado fuertes tensiones dentro de las organizaciones políticas.
En el caso del MAS la situación se agrava por la manera arbitraria en la que suele elegir a sus candidatos. Dirigentes de ese partido de La Paz, Santa Cruz, Chuquisaca, Tarija y Cochabamba han denunciado esta semana que Morales, en persona, es quien designó a los candidatos, desoyendo a las instancias intermedias del partido y a los liderazgos de los movimientos sociales. Según esas denuncias, las propuestas de los dirigentes regionales fueron descartadas para que sea Morales quien, mediante el “dedazo”, diga quién es candidato.
Entre los postulantes ya designados existen algunos empresarios de quienes se cree hacen aportes de dinero al partido y otros que han pasado por las filas del “neoliberalismo”, como el candidato a primer senador por Potosí, Orlando Careaga, empresario de la construcción que antes fue diputado de Gonzalo Sánchez de Lozada y senador de Tuto Quiroga.
Esta forma de designación demuestra dos cosas: no existe la supuesta “vida orgánica” al interior del MAS, en la que los movimientos sociales y los militantes puedan hacer escuchar su voz. Dos, el supuesto desprecio del oficialismo respecto a los líderes “de derecha” no es más que una cháchara.



