Medio: La Patria
Fecha de la publicación: jueves 18 de julio de 2019
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Año que pasa, el país es sometido a una ley de intimidación que lo haga incapaz de reflexionar frente al atropello que es la representación de la barbarie, fruto de las estrategias que cultiva el socialismo del siglo XXI en Latinoamérica.
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Eso está demostrado desde el momento en que la Constitución Política fue arrojada al canasto dándose paso a la personificación de la fuerza y del poder del ejército socialista como la única manera de gobernar.
Por esa razón, es notoria la preocupación que hay en la población al no tener la certeza de que su decisión expresada en las urnas sea respetada al ver que hay una clara disposición de manipular el proceso en favor de los que actualmente detentan el mandato de la nación.
El temor del votante se hace más llamativo al avizorar que habrá un fraude inminente en beneficio de Evo Morales y Álvaro García, ya que el Tribunal Supremo Electoral y otras instancias, actúan cumpliendo órdenes del Poder Ejecutivo.
Esa actitud hace que la Carta Magna sea tratada con desdén al extremo de haber perdido Bolivia, la cualidad de un Estado en el que se instituye y respeta la separación de poderes para garantizar su condición de ser libre, independiente y soberano.
En ese contexto, son muchos los pasos que dio el Movimiento Al Socialismo para ya no dar lugar a las disposiciones contenidas en la CPE, especialmente a la nominación del Presidente y el Vicepresidente al haberse desconocido el artículo 168, como también, el resultado del referéndum del 21 de febrero de 2016 que rechazo la re postulación del binomio masista.
De igual forma se está vulnerando el inciso 3 del artículo 238 que determina: "Quienes ocupen cargos electivos de designación o de libre nombramiento, que no hayan renunciado a este, al menos tres meses antes al día de la elección, no podrán acceder a cargos públicos, electivos".
Al no cumplirse con los preceptos constitucionales, se demuestra que la agrupación política cocalera quiere que el pueblo adopte una posición de obediencia ciega a sus determinaciones, donde el absolutismo sea el régimen que se perpetúe en el Gobierno para seguir ejerciendo sus propios privilegios y ver el éxodo de las familias bolivianas a otras naciones como ocurre con los venezolanos, algo que jamás debe ocurrir porque nuestra dignidad está primero.
Al no cumplirse con los preceptos constitucionales, se demuestra que la agrupación política cocalera quiere que el pueblo adopte una posición de obediencia ciega a sus determinaciones, donde el absolutismo sea el régimen que se perpetúe en el Gobierno para seguir ejerciendo sus propios privilegios y ver el éxodo de las familias bolivianas a otras naciones como ocurre con los venezolanos, algo que jamás debe ocurrir porque nuestra dignidad está primero.



