Medio: La Patria
Fecha de la publicación: martes 02 de julio de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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El tema es que en la medida que pasan los días, y ya estamos en julio, crece la incertidumbre ciudadana ante una serie de hechos que se presentan cotidianamente y de los cuales son los partidos políticos y sus líderes, los verdaderos protagonistas, con buenas o malas noticias, con algunas ideas positivas y con una serie de argumentos mayormente especulativos, pero lanzados intencionalmente para tener distraído al conglomerado electoral.
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Como parte de éste proceso, el ingrediente ineludible en la materia sin lugar a dudas es el referido al funcionamiento del Tribunal Supremo Electoral (TSE) organismo cuestionado por la mayoría de los partidos políticos, de los conductores de esas entidades, en las que se incluyen las plataformas ciudadanas y otras afines a la práctica democrática eleccionaria que estarán en abierta competencia en el tiempo inmediato y dirigiendo sus campañas a motivar la conciencia ciudadana, tarea difícil en las condiciones de inequidad que se desarrollan en la actualidad.
Mucha gente desconfía de la solvencia y la integridad del órgano electoral, sabiendo que la cantidad de renuncias de su personal especializado le resta garantía de eficiente servicio para administrar la próxima elección de octubre venidero, por lo mismo es que en recientes muestras de enfado ciudadano, se ha pedido la renuncia de los pocos que aún quedan en esa entidad que debería ser rectora indiscutible de la práctica democrática y el cumplimiento de normas contenidas en la Constitución Política del Estado (CPE) en materia electoral.
En un atisbo de responsabilidad institucional, autoridades del TSE exhortaron a los partidos políticos y sus candidatos a cumplir sus tareas de proselitismo en un marco de conciencia, lo que se entendería como un pedido para que los políticos se aferren a las normativas vigentes y respeten las condiciones elementales de respeto a la democracia, los derechos ciudadanos y las leyes en cuestión, lo que significa entre otras cosas disponer una condición de equilibrio en lo que corresponde a las campañas, el uso de los medios de comunicación y la posibilidad de que los unos y los otros…se acerquen del mismo modo y en iguales condiciones al electorado.
La situación es realmente compleja pues no todo lo que marca un reglamento electoral puede cumplirse objetivamente por la totalidad de los candidatos, una corriente excepcional y que está trabajando bajo otra instancia "de promoción de obras", lleva una admirable ventaja sobre el minúsculo movimiento de los partidos y plataformas políticas que deben redoblar esfuerzos para lograr ser escuchados o vistos por la ciudadanía, consiguientemente hay marcada desigualdad en un proceso que avanza sin posibilidades de que el TSE aplique reglas claras para todos los participantes en la competencia electoral.
Mientras unos buscan que se apliquen las leyes de manera igualitaria, no faltan algunos elementos que alteran el panorama más próximo a elecciones, complicando el proceso con algunas acciones identificadas y denunciadas como parte de un fraude electoral, lo que sube el ánimo ciudadano de repulsa a un sistema que rompe el esquema de seriedad y respeto a la colectividad, al poner elementos antidemocráticos, como parte de los ingredientes que rechaza la propia Ley Electoral y la regulación irrenunciable e invariables de la CPE.
Algo más de tres meses que vienen por delante, deben ser aprovechados para concienciar al electorado sobre su responsabilidad de elegir a nuevos gobernantes y ese mismo tiempo deben utilizar los políticos para mostrar programas que signifiquen cambios de verdad en la perspectiva de asegurar mejores condiciones de vida para todos los bolivianos.



