Medio: El Diario
Fecha de la publicación: domingo 26 de mayo de 2019
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Democracia representativa
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El miércoles 5 de marzo de 2002, Tomasa Yarhui se convirtió en la primera mujer de pollera en ser parte de un gabinete ministerial, como ministra de Asuntos Campesinos, en el gobierno de Jorge Tuto Quiroga. De ahí en más, con el ascenso del gobierno de Evo Morales al poder el 2006, la situación fue desencadenante: la participación de la mujer en términos cuantitativos tuvo un avance significativo.
Luego de las últimas elecciones generales de octubre 2014, Bolivia se constituyó en el segundo país en el mundo con mayor participación política paritaria en el orden del 53,1% de mujeres en diputados y 47,2% en senadores, después de Ruanda (África) que alcanzó un 63,8%. En ese contexto, la ex Yarhui, en contacto con El Día, refleja los pormenores de la participación de la mujer de hoy en la política.
P. Tomasa, ¿cuánto se ha avanzado en términos de participación y liderazgo de la mujer?
T.Y.: El tema de la participación e inclusión de la mujer no es del año pasado o de hace dos años; son 35 a 40 que venimos trabajando. Primero, haciendo que los actores políticos, la sociedad en general tome conciencia del valor que tiene la mujer en cargos públicos. Posteriormente se ha ido aprobando varias leyes como ahora, que obliga a los partidos políticos que puedan tomar en cuenta la participación de la mujer en términos cualitativos y cuantitativos, en el cual sí se ha avanzado. Pero en el fondo significa muy poco, no como nosotras quisiéramos. Aún falta una mayor inclusión.
P. ¿En el caso suyo, recuerda cómo fue elegida ministra?
T.Y.: Efectivamente. Para mí fue una sorpresa muy grata cuando el presidente Jorge Tuto Quiroga me llamó y me invitó para que sea yo sea parte de su gabinete. Fue un reto muy grande, porque no solo se trataba de Tomasa Yarhui, detrás de mí estaban representadas varias mujeres y la sociedad en general que veía atenta si podíamos desempeñar un cargo de esta naturaleza, sobre todo por ser una mujer indígena.
P. ¿Qué gestiones destaca de su corto periodo en el cargo de ministra?
T.Y.: En seis meses como ministra concretamos el programa de desarrollo rural, el seguro agrícola, entre otros. Puedo decir con la frente alta que en mi gestión no hubo muertos, no hubo bloqueos y, sobre todo, se coordinó de manera directa con las organizaciones sociales, indígenas y esos sectores fueron parte activa del Ministerio.
P. ¿Por entonces cuál era su trayectoria?
T.Y.: A partir de mis 12 años ocupé el primero, a los doce años era promotora de mi comunidad y después dirigente; luego estaba involucrada en todas las organizaciones sociales; a mis diecisiete años ya era la dirigente máxima de la Federación de Campesinos de Chuquisaca. En mi gestión cambiamos los estatutos para que las mujeres puedan participar en cualquier cargo, porque en esos tiempos solamente se permitía ocupar un cargo de vinculación femenina, que era para servir a las autoridades (varones), o atender a las autoridades cuando iban las comunidades. Nosotras logramos cambiar para que en cualquier cargo sea ocupado por mujeres y sean tomadas en cuenta por su capacidad.
También en esos años fui parte de la fundación de las Bartolinas Sisa, participé activamente en todos los congresos, fui miembro activo de CSTCB en la época de Género Flores, de Simón Reyes en la Central Obrera Boliviana. También fui la primera concejal municipal indígena de pollera de la ciudad de Sucre, indígena de pollera. Cuando estaba desenvolviéndome en ese cargo es que me llega la invitación del expresidente Jorge Tuto Quiroga para ocupar el cargo de ministra de Estado.
P. Luego de las elecciones de 2014, Bolivia se constituye en el segundo país con mejor participación de la mujer en el mundo. ¿Cómo califica esta situación?
T.Y.: Efectivamente, hay leyes como la del 30%, primero; luego logramos el 50% de participación femenina en las listas de candidatos. Sin embargo, muchos de los partidos políticos aún consideran o se sienten obligados a incluir a las mujeres solo por esta ley. Qué lindo sería que no sea por la Ley, sino que todos los partidos políticos, los actores políticos, la sociedad en general sea consciente de la participación por un reconocimiento, por su capacidad, entre otros.
Lo que me parece raro que ese 50% de participación de las mujeres solamente sea para los cargos de senadores, diputados, concejales asambleístas departamentales y no así para la candidatura a la Presidencia y Vicepresidencia; por tal motivo, que en la aprobación de esta ley se manipuló su alcance porque para los cargos de la Presidencia y de la Vicepresidencia se estableció que no era obligatorio la alternancia. Entonces yo me pregunto: por qué no se estableció la paridad para las candidaturas a la Presidencia y la Vicepresidencia; es decir si el candidato a presidente es varón; la candidatura a la vicepresidente debiera ser una mujer; o viceversa, y eso sí sería un gran logro.
P. ¿A qué atribuye que la mujer no haya alcanzado un liderazgo propio todavía?
T.Y.: Al parecer la sociedad que no está preparada para ver a una mujer participando o encabezado un proyecto político, con un liderazgo visible y fuerte y siento que todavía no hay un apoyo de la sociedad en su conjunto.
Por ejemplo, antes no había la participación de las mujeres al interior de la jefatura de los partidos políticos, ahora ya tenemos un nivel de participación del 30 al 50%. Es una participación, no como a mí me gustaría, con poder de decisión, pero ya estamos ahí, ya sea en el Parlamento y en otros espacios públicos. Espero que pronto veamos mujeres encabezando un proyecto político pero con fuerza y liderazgo; no es imposible y varias mujeres estamos preparándonos para eso.
P. ¿Qué falta para que la mujer cobre liderazgo propio?
T.Y.: En mi criterio a las mujeres nos falta dos cosas: que la mujer se anime para liderar un proyecto político con poder de decisión, se pueda medir no por cantidad sino por nuestra propia capacidad; y decir que estamos participando con poder de decisión, así como yo la tuve cuando me dieron la oportunidad de ocupar el cargo de ministra.
Por otro lado, falta que la sociedad en su conjunto nos valore, ya que muchas veces que existen prejuicios, que dan la impresión que la sociedad todavía no está preparada para apoyarnos; entonces, creo que nosotras todavía tenemos que seguir batallando duro para ganarnos la confianza de la población y seguir trabajando, mostrando capacidad, ganándonos el cariño a pesar de que tenemos que hacer un doble o triple esfuerzo, pero sé que es posible y estamos avanzando en eso.
P. ¿Ser mujer y política a la vez, cuán difícil resulta?
T.Y.: Todavía es difícil. En mis épocas era re re difícil, porque una tenía que esforzarse, no había leyes que nos amparen; peor aún, la sociedad no estaba preparada, entonces una tenía que hacer doble, triple esfuerzo para ganarse la confianza y ocupar los cargos de responsabilidad. Los cargos que yo logré, hasta ser ministra, fue sin la existencia de las leyes del 30, 0 50 por ciento, no las había; yo me lo gané con mi esfuerzo, ganándome la confianza, trabajando día a día.
A pesar de todo, para una mujer aún sigue siendo difícil, precisamente porque la mujer cumple roles importantes ya sea en el hogar, ser madre, esposa; frente a la sociedad que todavía tiene prejuicios, entonces, todo eso tenemos que ir rompiendo, peor aún si eres mujer indígena. La verdad que a mí aún me cuesta, me costó llegar a todos los cargos que he ocupado, pero nunca he rendido y siempre he demostrado que es posible llegar a esos cargos de responsabilidad.
P. ¿Cómo volcar ese machismo persistente que invisibilizan el protagonismo de la mujer?
T.Y.: Para eliminar el machismo tiene que haber una política pública; es decir no es suficiente con organizar y participar en eventos y hablar que la participación de la mujer es importante, eso no es suficiente. Un seminario aquí, un curso allá, así no se va a lograr nada; pero si se implementan políticas públicas, ahí sí me parece que sí sería un logro importante.
Es necesario concientizar desde la niñez; no se trata de salir en un medio de comunicación con un discurso de que las mujeres somos importantes y ahí acabó. El tema es más de fondo y para eso se necesita como política pública del Estado. Entonces, a partir de eso, es posible revertir el machismo en Bolivia, solo así; tomando conciencia desde las altas autoridades; no como ahora, que tenemos un presidente que el rato que se le ocurre daña la dignidad de la mujer, la maltrata y termina destruyendo la dignidad de todas las mujeres.
La tarea pendiente por desarrollar
'Lo que hace falta son políticas públicas que determinen una real participación de la mujer en la política'
Tomasa Yarhui, asegura que en su corto periodo de gestión como ministra de Estado, tuvo la plena potestad de ejercer el cargo y lo que es importante: con decisión propia. Señala que hay mucho por superar, más aún cuando se tiene un gobierno que se esfuerzan de destruir la dignidad de las mujeres, lo que significa que de la población es muy poco lo que se puede esperar.
P. ¿Cuáles son las tres mayores trabas que evitan el liderazgo de la mujer?
T.Y.: Primero, que no hay políticas públicas que fomenten una real participación de la mujer. Las mujeres terminamos “picoteando” (digamos) con programitas pequeños y eso no permite que realmente avancemos en nuevos liderazgos. Segundo, autocríticamente, vemos mujeres que llegan a cargos de liderazgo y no están haciendo nada para que avance el tema de liderazgo y participación de la mujer; las mujeres son frenadas, seguramente por distintos motivos y razones por sus propios partidos, por lo que es necesario romper esa barrera para que exista avance.
Finalmente, es muy importante que la sociedad en su conjunto tome conciencia del avance de las reivindicaciones de las mujeres; muchas veces las mujeres nos equivocamos y ahí viene todo tipo de críticas tanto de los hombres, como de las propias mujeres y no se nos perdona, entonces la sociedad tiene que coadyuvar en consolidar los avances de las mujeres.
P. ¿Tomasa, cuánto ha crecido desde que fue dirigente, luego autoridad del Estado?
T.Y.: Creo que uno nunca termina de aprender. Cada cargo, cada momento de tu vida es una experiencia más donde sigues aprendiendo. Cuando era ministra aún no era profesional, ahora ya soy abogada e hice varias maestrías y trato de seguir preparándome para afrontar nuevos retos, si no es desde cargo público, igual las personas tenemos que seguir preparándonos; para mí, cada cargo, cada momento de la vida, las experiencias siempre nos enseñan.
Aprendí mucho cuando fui ministra, bueno muchísimo y ahí traté de aplicar toda lo que había aprendido desde que he sido dirigente sindical, ya que conozco muy bien los movimientos sociales. He hecho una carrera política desde que era dirigente, donde comencé dirigiendo un sector, luego fui dirigente regional llegando a ser máxima dirigente de partido político, he sido presidenta en ejercicio del MBL (Movimiento Bolivia Libre), he sido concejala, he sido ministra, todo lo que me ha ayudado como experiencia política.
Entonces creo que nosotras abrimos las puertas y me siento orgullosa y con la conciencia tranquila de haber abierto esas puertas; me siento feliz cuando escucho o me dicen: yo quisiera ser como la Tomasita.
P. ¿No cree que hoy ha llegado el momento de tomar la posta?
T.Y.: Sí, yo tengo mi propio liderazgo; no dependo de nadie, tengo mi propio liderazgo, trabajo en mi formación política, otra cosa es que soy parte de un proyecto político, acompañó al expresidente Jorge Quiroga, pero con mi liderazgo propio.
P. ¿En un contexto donde políticos viejos predominan, no es hora que las mujeres asuman liderazgo?
T.Y.: Considero que cada uno tiene su rol y su lugar correspondiente, no soy partidaria de esos que aseguran que hay políticos viejos, que continúan en palestra y no se renuevan; cada uno tiene su lugar, es mi punto de vista.
Comparto el criterio de que la experiencia de los actores políticos sirve mucho, lo que no quiere decir que deben perpetuarse en el rol que ellos han tenido; también debe haber una renovación, debe haber una formación de nuevos políticos, pero para tener una renovación, nosotros mismos estamos obligados a impulsar una formación política, porque no es renovar por renovar.
P. Evo Morales busca repostularse como sea. ¿Eso refleja que no hay oportunidad?
T.Y.: La verdad, y hablo como mujer indígena, nosotros quedamos totalmente decepcionados con el presidente Evo Morales, así como todos los bolivianos; incluso los indígenas que no eran partidarios del MAS están defraudados, porque era la esperanza para muchos sectores de los indígenas. Desde el primer momento hubo errores y no valoró a los mismos indígenas que luchamos durante tanto tiempo para lograr ese cambio anhelado. Evo Morales los discriminó, los marginó se emborrachó del poder, se rodeó de gente que no había participado en las luchas indígenas y ahora es peor. Tiene tantos errores ahora los ha rematado con no querer salir, no dejar el poder, no respetar la Constitución, no respetar la decisión soberana del 21 de febrero, quiere perpetuarse en el gobierno; por Dios no hay palabras para eso.



