Medio: La Patria
Fecha de la publicación: miércoles 29 de mayo de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Experiencias pasadas han mostrado que "la militancia se desborda" en acusaciones e insultos a los contrarios porque creen, absurdamente, que se ganará votos denostando a los demás y no toman en cuenta que lo mal que hagan lastima al pueblo y lo ofende por el tipo de publicidad que hacen.
En política partidista que debería ser respetuosa y propositiva, tendrían que primar los principios de respeto y consideración al pueblo, haciendo honor a lo que los candidatos afirman: "lucha por el pueblo y por sus derechos"; esta frase tiene que trasladarse a la realidad de la misma campaña; de otro modo, se demuestra simplemente que todo es demagogia, mentira y no se vacila en insultar a ese pueblo con el pretexto de que se lo hace a los contrincantes.
Qué ideal sería que los candidatos o sus representantes se enfrasquen en debates con sus contrarios y lo hagan utilizando medios de comunicación delante para demostrar respeto, consideración y altura y sólo así se contendrían los ánimos y los comportamientos serían honestos y creíble lo que se diga. El pueblo se pregunta: ¿Qué harían los candidatos o sus representantes en un debate donde se debe actuar con altura y respetando a quienes los escuchen? Un debate mostraría hasta dónde hay honestidad y honradez en las propuestas y compromisos. Es importante que tomen en cuenta que ambas virtudes mostrarían la calidad moral del que las formula.
Hay una verdad que es preciso que tomen en cuenta los candidatos: el pueblo ya no está para majaderías y calificativos personales que no solamente causan daño a quienes están dirigidos, sino muy especialmente al pueblo que escucha y recibe los mensajes. Es preciso, pues, mostrar sindéresis y altura, dignidad y decoro, honradez y verdad, honestidad y responsabilidad cuando se le habla a la comunidad nacional.
Es urgente, por otra parte, que no se crea que el pueblo es "tonto e ignorante", "sordo y mudo", "indiferente y crédulo"; el pueblo es consciente de lo que quiere y pretende que los candidatos sean, que cada uno ofrezca lo que va a cumplir y que trate - a ese pueblo - con honestidad al plantearle lo que se vaya a hacer; de lo contrario, sería constructivo que se hable con sinceridad y franqueza mostrando "la cara de la verdad". Las hipocresías no deben contar en una campaña electoral como la que se avecina en las próximas semanas.



