Medio: ANF
Fecha de la publicación: viernes 17 de mayo de 2019
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Muy mala espina provoca la visita al Chapare del secretario general de la OEA, Luis Almagro. Mala espina porque si viene a observar “los avances del país en la lucha contra el narcotráfico”, quiere decir que todo ya está pactado con el régimen. Sabe Almagro que casi se ha duplicado la producción de coca en Bolivia, conoce de memoria que el narcotráfico está en plena expansión, y no puede ignorar los últimos escándalos de los narcos que han penetrado en la judicatura nacional y en la Policía.
Contenido
Ir
al Chapare un día antes de la proclamación inconstitucional de S.E. a
su cuarta candidatura consecutiva, es vergonzoso, causa repulsión. Sí,
causa rechazo, porque el señor Almagro fue un defensor de los resultados
del 21-F en Bolivia y de su democracia; expresó que, conforme al
dictamen de la Comisión de Venecia, la reelección, como se da en nuestro
país, no es un derecho humano. Por esa interpretación correcta recibió
los ataques más duros de S.E. y de los jefes masistas, como solo ellos
saben hacerlo. Y de pronto, sorprendiendo a todos, nada menos que en la
73 Asamblea de Naciones Unidas, dijo que S.E. era un “adalid” de la
equidad social, alabando la estabilidad política, social y el
crecimiento económico en Bolivia. ¿Qué le sucedió? ¿Quién lo mimó o lo
asustó tanto?
Comprenderá
el señor Almagro que no podemos menos que sospechar de su conducta.
Aquí hay gato encerrado y lo vamos a descubrir. ¿Tal vez buscará un
apoyo para su reelección en el organismo? Porque no puede venir el
secretario general de la OEA a ensalzar con su presencia una acción
reñida con la democracia, como es la proclamación de S.E. este sábado.
Ni tampoco bendecir los presuntos avances de Bolivia en la lucha contra
el narcotráfico. Está metiendo sus narices en la política interna
nacional, para abrirle camino a una dictadura que ya no tiene vergüenza
de mostrar su rostro más feo y está siendo partícipe de un deplorable
celestinazgo con el narcotráfico.
Esto
lo escribo el día jueves, cuando se dice que el señor Almagro va a
recibir a los líderes de la oposición que le han solicitado audiencia.
Seguramente que ya tendrá su libreto listo para decirles que no se
preocupen, que la OEA velará para que las elecciones presidenciales de
octubre sean “las más limpias de la historia”. No es así; no se trata de
tranquilizar a los opositores con si habrá fraude o no. Aquí lo único
que importa es que S.E. está inhabilitado constitucionalmente para ser
candidato y refrendado ese mandato por un referéndum que él mismo, el
señor Almagro, defendió.
Las
contradicciones en que incurre este funcionario son de no creer.
Deplora a Maduro por abusivo y déspota; censura las artimañas políticas
de Ortega y su mujer; similar actitud tiene con Cuba. Y resulta que
aparece ahora como quien avala la honestidad política de S.E., el gran
aliado y admirador de Maduro, Ortega y Díaz-Canel, provocando una gran
confusión hasta en el propio seno de la OEA.
¿Por
qué no se habrá levantado una voz autorizada del tan mentado Grupo de
Lima a través de sus embajadores en la OEA contra la visita de Almagro a
Bolivia? ¿Acaso porque se han reunido para desalojar a Maduro del poder
van a ser dóciles con este funcionario a sueldo que pone a la
organización en tan mal pie? Es que el Grupo de Lima ha demostrado ser
un club de timoratos, expertos en redactar notas y twitters insulsos,
que le provocan hilaridad a Maduro y desolación a Guaidó.
No
abrigamos ninguna buena noticia con el arribo de Almagro a Bolivia. Ir
al Chapare, además, es ofensivo para quienes repudian el narcotráfico y
la candidatura inmoral a la primera magistratura, nada menos que del
presidente de las seis federaciones de cocaleros del trópico
cochabambino.



