Medio: El Diario
Fecha de la publicación: domingo 21 de abril de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Y aunque queda poco más de seis meses para que se lleven adelante estos comicios, el ambiente empieza a calentarse con la batalla electoral que han iniciado días atrás los candidatos Ortiz y Mesa de Bolivia Dice No (BDN) y Comunidad Ciudadana (CC), respectivamente.
Situación que calienta el ambiente electoral
Por un lado, está el favoritismo que muestra Carlos Mesa en el
electorado, según los sondeos de opinión, mientras que en su contra
están latentes las denuncias de supuestos hechos de corrupción, procesos
bullados pendientes y críticas por su relación con el partido
gobernante de turno que lidera Morales. Y aunque Ortiz se muestra varios
puntos más abajo en las encuestas, también es señalado como el
aspirante con mayor posibilidad de lograr aglutinar a la oposición, por
ser una figura política relativamente nueva y no estar envuelta en casos
polémicos.
De acuerdo a los sondeos de opinión, tanto el Movimiento Al Socialismo (MAS) de Evo Morales, como Mesa, Ortiz y los otros candidatos, tienen un voto duro a su favor, sin embargo, es claro que aún existe un porcentaje de ciudadanos indecisos para la votación, por lo que los candidatos presidenciales apuntan a conseguir el apoyo de estos.
Ventajas y acercamiento con el electorado
Considerando tal situación, el analista político Steven Herrera, hace
énfasis en las actividades que han iniciado ambos candidatos, aunque en
primera instancia a decir de él, se ve a Ortiz con más movimiento y
acercamiento con la población en sí.
Sin embargo, Herrera pone hincapié a que por el momento en el país se vive un ambiente preelectoral, dado que hasta la fecha el Tribunal Supremo Electoral (TSE) no ha lanzado de manera oficial la convocatoria a los comicios. "Por el momento lo que vemos son dos candidatos que intentan visibilizarse, generar espacio y simpatía con la población. Ahora no podemos dejar de lado la presión que hay entorno a los temas de La Haya y otras denuncias, que precisamente la han hecho diputados muy contestatarios que ahora están en la vereda de Ortiz", remarcó el politólogo.
Para Herrera, la pregunta de ahora es: ¿Tendrá Carlos Mesa la capacidad de buscar alianzas con sectores sociales? Esto debido a la imagen que tiene sobre su distancia con algunos sectores sociales. "Cualquier candidatura tendrá que tener una figura plural. ¿Podrá Mesa generar más adeptos? Por otro lado, vemos que por el momento Óscar Ortiz sí está generando lo que se le cuestiona a Mesa. Se lo ve en movimiento, en giras por todo el país, pareciera que hasta el momento tiene mayor trabajo político electoral, vemos que tiene la capacidad de adherir el factor regional y social", precisó.
El grupo indeciso define el voto
A su turno, el politólogo Carlos Guzmán lamentó que no se haya logrado
concretar un solo bloque opositor en el país, debido a las aspiraciones
particulares y sectoriales.
Apunta que Carlos Mesa tiene un segmento de población marcado que recae en la clase media baja, media alta urbana, los mismos que no comulgan del todo con el Gobierno de turno, tal es así que el mismo vicepresidente Álvaro García Linera, meses atrás hizo énfasis en trabajar más en este sector.
Guzmán indicó que Carlos Mesa se lo ha visto estancado en las últimas semanas, mientras que Óscar Ortiz aunque se lo ve abajo en encuestas, está repuntando en simpatía con el electorado. "Habrá que ver los tiempos que se vienen. El electorado que forma parte del grupo de los indecisos es el que definirá el voto a favor de Mesa y Ortiz", adelantó.
Competencia cerrada entre dos candidatos
El analista político Fernando Molina observa que ambos candidatos opositores están compitiendo entre ellos un espacio político.
Considera que Óscar Ortiz tiene una tarea difícil para ganar como el principal potencial candidato para enfrentar a Evo Morales el sillón presidencial, y todo lo contrario con Carlos Mesa.
Para Molina, las encuestas que se han publicado en los últimos meses posesionan a Mesa como el candidato opositor favorito, podrían ser poco difícil de cambiar, debido al tiempo que resta para las elecciones generales.
Ortiz es para él un candidato poco conocido por lo que deberá trabajar en ese sentido, para lograr posicionarse como una opción.
Críticas a la guerra sucia
Una posición similar a la de Molina expresa la politóloga Érika
Brockman, quien además de considerar poco difícil revertir los votos
plasmados en las encuestas, subraya que la guerra sucia que empieza a
salir a flote entre los dos candidatos opositores con más apoyo, no
estaría colaborando. "La guerra sucia no ayuda mucho, las críticas y el
hecho que se utilice el tema mar y otros para atacar no ayudan mucho
porque son sensibles y la gente está cansada de la forma en que llevan
la política tradicional", dijo. Sin embargo, destacó que Ortiz lleva
como ventaja su conocimiento y trayectoria del manejo del Órgano
legislativo, por el tiempo que lleva como senador, al igual que su
acompañante a vicepresidente, Erwin Rodríguez. "Habrá que ver como
evolucionan, según las encuestas por ahora no están arriba, tal vez
porque les falta ser conocidos, pero por el momento van logrando una
visibilidad importante", añadió.
Posiciones similares con ventajas y desventajas
Las opiniones de Herrera y Guzmán no están alejadas a la posición que tiene el politólogo Paul Artunduaga.
Observa que Ortiz tiene ventaja sobre Mesa en su preparación en el área
económica, además de su conocimiento y manejo legislativo, que a decir
de él, sería el más fuerte al ser contestatario y fiscalizador en la
oposición.
Para este analista, Mesa cuenta con una aceptable credibilidad y que también es muy hábil en escenarios de debate y discusión, lo que lo convierte en un fuerte rival en el escenario mediático.
Sin embargo, carece de una estructura política sólida y aunque Ortiz tampoco cuenta con una organización política propia, su trayectoria y cercanía con otros sectores de la sociedad lo ayudan a superar algunas desventajas. "El señor Óscar Ortiz solo tiene influencia en ciertas clases y ciertas regiones con una leve ayuda en otras regiones del occidente por su acompañante a vicepresidente, lamentablemente carece del carisma que debería tener un líder de corte nacional, pero tiene un partido político muy bien estructurado que tal vez ayude a paliar esta debilidad", menciona.
Artunduaga considera que tampoco se puede dejar de lado, una observación a lo que está ocurriendo en Latinoamérica, en donde en las últimas elecciones presidenciales de cada país, ha resultado ganador algún candidato polémico, carismático y que no forma parte de los partidos tradicionales.
Lo que sí es cierto es que ambos candidatos apuntan a lograr concentrar la mayor votación de la población para hacerle frente al candidato oficialista Evo Morales, para que de esta forma se pueda forzar una segunda vuelta, donde se defina al presidente de Bolivia.