Medio: El Deber
Fecha de la publicación: sábado 27 de abril de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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La población en Bolivia se prepara para las elecciones de octubre, en un país con estabilidad social y en plena democracia. Bolivia atraviesa un proceso de desarrollo y crecimiento económico con cambios estructurales que llevaron al país a ser un referente en América.
Contenido
En el último quinquenio, nuestro país se ubica en los primeros lugares en crecimiento económico de la región, reconocido por el acierto en las políticas económicas y sociales. Entre 2009 y 2018, el PIB creció en promedio de casi un 5%, muy por encima del promedio regional del 1,87%.
La inversión estatal, en porcentaje del PIB, es la más alta de América del Sur, llegando a $us 8.000 millones en 2019, por encima de los $us 629 millones de 2005. La fortaleza económica creció un 585% en la última década, entre las Reservas Internacionales Netas, los ahorros en el sistema financiero y en las AFP. Los gobiernos en el pasado dejaron $us 7.600 millones; hoy estos recursos alcanzan a $us 52.036 millones.
El crecimiento económico con inclusión social tiene la tasa de desempleo más baja de la región, (4,48%) y las políticas de redistribución del ingreso permitieron que la población de ingresos medios crezca de 3,3 millones de personas a 6,5 millones entre 2005 y 2017. La pobreza moderada en el país llegó a su nivel más bajo este año, al cerrar con un 36,4%, frente al 60% en 2005.
Los organismos financieros internacionales publican que al menos unos 3 millones de personas salieron del umbral de la pobreza en la última década. El salario mínimo nacional pasó de Bs 440 a 2.060 y la población beneficiada con bonos y rentas hoy es de más de 3,5 millones de personas. La nacionalización de los hidrocarburos, el sistema de salud, la educación, los servicios básicos y la infraestructura vial y productiva dieron un salto.
Bolivia, en la última década, registra indicadores que, en todos los campos, superan lo realizado en 180 años de vida. Los informes de la Cepal, Banco Mundial, el BID, el FMI o las Naciones Unidas, entre otras organizaciones multilaterales, reflejan los cambios y avances. Bolivia recibe elogios, reconocimientos y editoriales de los diarios más prestigiosos del mundo por el proceso de cambio, el liderazgo de Evo Morales y el modelo boliviano.
Frente a lo incuestionable en cifras y realidad, el debate político, de cara a las elecciones, está condicionado a los cambios estructurales que encara el país en los últimos 13 años. Los candidatos de oposición, en su mayoría representantes del viejo modelo neoliberal y de la Bolivia inviable, aun no aterrizan sobre propuestas alternativas.
La práctica política de la oposición se reduce a las descalificaciones, desinformación intencional, “fake news” sobre la realidad y hasta una vergonzosa carta enviada por un grupo de parlamentarios a presidente de EEUU donde solicitan la intervención de este país sobre Bolivia.
A los bolivianos nos toca decidir si seguimos avanzando con desarrollo y contenido de políticas públicas, que son el sustento de los cambios y aciertos que exhibe Bolivia. Por tal motivo, el liderazgo de Evo Morales resulta indispensable e insustituible para mantener la transformación del país y la culminación de la Agenda Patriótica.
Es casi una garantía del voto en la decisión de los bolivianos mantener y cuidar lo alcanzado en Bolivia. O damos un salto al abismo como país y retrocedemos a la Bolivia de la inviabilidad, la inestabilidad social y económica, donde lo insuficiente, la mendicidad de país, el “lamento boliviano” y la corrupción vuelvan a ser la regla, donde todo se queda corto y débil y jamás se sueña ni poco ni “demasiado”.
Por ello nos toca decidir en democracia si queremos conservar lo alcanzado y avanzar como sociedad y Estado o nos detenemos y retrocedemos en los cambios y el desarrollo de Bolivia. La decisión consciente y racional sobre el futuro del país es ahora, una decisión de los ciudadanos.



