Medio: ANF
Fecha de la publicación: viernes 19 de abril de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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En los dilemas internos de los candidatos a la presidencia hoy día existe una suerte de doble carácter que los define a partir de los movimientos que realizan, a saber estos para mí se encuentran catalogados entre: respuestas o reacciones. Para que un candidato sea apreciado como alguien que se preocupa por atender la gama infinita de interés que reina hoy nuestra política debe sobre todo responder.
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Cuando el político apuesta la mayor parte del tiempo a generar sensación de que reacciona, entonces es cuando tenemos la idea de que nosotros lo controlamos, podemos hacer con él lo que queramos. Esto no coincide para nada con la cultura política dominante en la que esperamos que los políticos se adelanten a nosotros, sino para qué los ponemos en el papel de líderes de algo.
No por nada los antiguos griegos en política entendían por ejemplo que adelantarse y responder a algo partía de la idea de hacer favores a gobernantes vecinos, antes incluso que alguien fuera a pedirles algo ellos ya sabían que tenían una necesidad creciente concreta, y al darles respuesta lo que lograban con esto era lealtad y deuda , que en política sabemos es un capital sumamente valioso.
En nuestro contexto por ejemplo no es lo mismo que un candidato, por muy pocas oportunidades de éxito que reflejen las encuestas de opinión, se presente ante nosotros como un generador de opinión pública y si de paso logra al mismo tiempo cuestionar al poder mejor.
Por eso no es lo más acertado reaccionar esperando los resultados de las encuestas públicas para empezar a girar por el país, o cuando mis contendientes empiezan a sellar alianzas con sectores más ajenos al espacio que dominan entonces yo también me acerco a ellos.
Tampoco creo que en este caso la polarización política sirva de algo, para eso se tiene que tener un escenario armado en el que los votantes veamos que estamos frente a una verdadera situación de emergencia -pero de esas que nos preocupan en serio- y sobre todo actitud de polarizador. Porque más parece hasta ahora que lo que buscan los líderes políticos es radicalizar a los suyos para evitar que se vayan y no sumar a aquellos que no están ahí.
Vistas así las cosas tal parece que por lo menos por ahora tenemos más reaccionarios que respondones, no vamos a ir lejos así porque el electorado indeciso puede terminar cabreado y diseminando tanto su voto que luego las opiniones de que hay tal o cual candidato creado por el oficialismo no se sostiene porque al final la culpa es de uno mismo.
Una última cosa, es muy curioso que quienes hoy día se dicen progres o ateos manifestándose como los nuevos policías políticos de la corrección social, contradictoriamente en política están muy entregados a la figura paternal de una persona; será por eso que la izquierda anda tan debilitada hoy entregada a muchas imágenes de estampitas y no a una utopía más general.