Medio: La Patria
Fecha de la publicación: sábado 09 de marzo de 2019
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Ejecutivo
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El fracaso del partido que se presentó como una opción de cambio, a 500
años de opresión colonial; a doscientos años de discriminación
republicana y a 20 años de neoliberalismo entreguista, está en su propia
impostura. Como el fariseo bíblico, alimentó su discurso con falsos
testimonios repetidos para una audiencia manipulable pero ampliamente
rechazados por las capas medias ilustradas.
Dos casos sirvieron
para visibilizar el manejo falsario de los hechos y de sus
protagonistas. En plena crisis de 2008, la emboscada en el Porvenir,
Pando y el ajusticiamiento de un grupo de sicarios amigos/enemigos en el
Hotel Las Américas de Santa Cruz evidenció que el régimen estaba
dispuesto a ganar la partida a cualquier costo, aun sacrificando
inocentes o partiendo la vida de personajes como Gary Prado.
La
desilusión más fuerte, sobre todo entre los jóvenes y los ecologistas
-supuestas columnas del "cambio"- fue la represión en Chaparina contra
los indígenas más indefensos y pacíficos del país. Sólo la solidaridad
ciudadana abortó un operativo que empezó golpeando a ancianos, separando
a madres de sus hijitos, pateando a muchachas. El TIPNIS está en el
recuerdo y seguirá como la gran mancha roja, así Sacha Llorenti tenga un
asiento en las reuniones de la ONU. Impunidad, pero no olvido, ni
perdón.
El régimen del MAS fabricó otra marcha y trató de
fomentar el mismo entusiasmo entre los paceños para que reciban a sus
agentes como a los marchistas del bosque. Claro que no lo logró, pero se
sirvió de esa impostura para vengarse de los aborígenes.
El
asombro mayor fue la historia de un hijo del propio primer mandatario
con una señorita que ejerció falsa pero astutamente de primera dama
durante años. Se intentó crear una espesa cortina de humo culpando a los
mensajeros de la noticia, en vez de revisar el libreto de Marianela
Paco, de Juan Ramón Quintana, de Álvaro García Linera y del propio Evo
Morales. ¡Qué bochorno!
En estos meses contemplamos día a día el
invento de un derecho humano para ser reelegido infinitamente, después
de que el MAS anunció tener al menos ocho fórmulas para lograr poner en
la papeleta electoral a quienes habían sido derrotados en un referéndum
nacional. ¿Quién cree en el argumento jurídico que presenta? ¿Quién
confía en el Poder Judicial, en el Tribunal Electoral? Seguir el camino
de Daniel Ortega o de Nicolás Maduro no sirve para lograr el respeto
interno y de la comunidad internacional.
El MAS acaba de
inaugurar un sistema de salud que describe como universal, ¿será? El
portero que gana legalmente Bs. 2.500 aporta un porcentaje a su seguro,
en cambio el cocalero que gana sin registro oficial no aporta nada.
¡Felices los contrabandistas y los ilegales llenos de billetitos verdes!
Otros les pagarán lo que ellos disfrutarán gratis. ¡Vaya beneficio! ¿O
ahora el ministro se operará en Bolivia?



