Medio: El Deber
Fecha de la publicación: viernes 01 de marzo de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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También llama la atención la afirmación del director de Comunicación del Ejército, Víctor Quintana, que dijo que esta puesta en marcha de un conglomerado de medios implica una fuerte inversión, cuyos montos no han sido precisados hasta el momento. Esta cadena radial se sumará a la Red de Radios de los Pueblos Originarios y coordinará los contenidos con ella.
El artículo 244 de la Constitución Política del Estado señala que las FFAA tienen la misión de “defender y conservar la independencia, seguridad y estabilidad del Estado, su honor y la soberanía del país; asegurar el imperio de la Constitución, garantizar la estabilidad del Gobierno legalmente constituido, y participar en el desarrollo integral del país”.
En el artículo 245 la Carta Magna define con absoluta claridad que “la institución castrense es esencialmente obediente, no delibera y está sujeta a leyes y reglamentos militares. Como organismo institucional no realiza acción política”.
Sus funciones están claramente definidas, aunque en los últimos 13 años se ha utilizado a sus efectivos para otras, como pagar el bono Juancito Pinto y hasta para hacer pan en tiempo de escasez. Lo remarcamos, porque es al menos llamativo que se utilice presupuesto (aunque sea el que está destinado a las FFAA) para implementar medios de comunicación, cuando ya el Estado tiene radios, canales de televisión, agencia de noticias y hasta un diario en los que se deberían difundir mensajes de interés cívico y nacional, pese a que ahora tienen contenido político favorable al partido en función de Gobierno, dejando a un lado –casi por completo- a otras voces que no son afines al poder.
Es inquietante que este lanzamiento se realice en año de elecciones, porque genera desconfianza acerca del uso político partidario que se le puede dar, utilizando el dinero de todos los bolivianos, que bien podría ser invertido en salud, educación y tantas otras necesidades que tiene el país, o en una lucha más eficiente contra el contrabando, cuando está visto que ese delito no ha podido ser controlado.
Las Fuerzas Armadas no pueden hacer política. Eso es un mandato constitucional. La ciudadanía lo sabe y debe ser fiscalizadora de los contenidos que serán emitidos por estas emisoras. El Ejército se debe a Bolivia y no a un partido político, aunque parezca que éste ahora goza del poder total.



