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Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: jueves 07 de febrero de 2019
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Constitución / Personería jurídica
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Cajías jamás pasó por esas cosas. Todo lo contrario. Fue uno de los mayores ejemplos de ética y probidad al frente de una Corte Nacional Electoral que, bajo su presidencia, recuperó el prestigio que había perdido por culpa de las maniobras de la tristemente célebre “banda de los cuatro”.
Lo que pasó es que Torrico intentó justiciar la notoria parcialización y falta de ética del actual Tribunal Supremo Electoral que, como se ve, está totalmente sometido al Gobierno. En ese intento, se equivocó de persona y le echó lodo a don Huáscar, al doctor Cajías, al de la corte de notables que no pudo ser igualada hasta ahora.
Errores como el de Torrico son frecuentes entre los políticos. En su afán de persuadir a la gente, usan ejemplos históricos sin previamente haber verificado si su referencia es correcta. Le pasó con alguna frecuencia al presidente del Estado que llegó a decir que los incas resistieron al imperio romano.
Los políticos tienen escaso o nulo conocimiento de la historia. Así se explica que lleguen a extremos de afirmar que tal o cual gobernante es “el mejor presidente de la historia de Bolivia” sin haber sometido al personaje a una mínima interpretación historiográfica; es decir, comparativa e interpretativa con los logros de otros mandatarios.
El MAS está haciendo eso. En su afán de persuadir a la población de que Evo Morales es el único boliviano capacitado para gobernar nuestro país, sus seguidores y/o sus adulones afirman que él es el mejor presidente de la historia y, por ello, debería seguir gobernando. El propósito de esos mensajes es tan claro que no es necesario ponerlos en evidencia.
Pero no se trata solo de Evo.
Personas vinculadas al Movimiento Nacionalista Revolucionario estuvieron insistiendo en las redes con mensaje similares; es decir, afirmando que Víctor Paz Estenssoro fue el mejor presidente de nuestra historia.
Se trata, obviamente, de una afirmación rebatible que no toma en cuenta todos los periodos de nuestra historia antes de emitir una resolución al respecto.
En definitiva, a los políticos les hace falta más lectura porque, al paso que van, no hacen otra cosa que devaluarse y caer bajo en la cosmovisión del boliviano actual.
El autor es periodista, premio nacional en historia del periodismo



