Medio: El Diario
Fecha de la publicación: jueves 17 de enero de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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En Bolivia este sistema de elecciones primarias en los partidos consiste en la imitación de esa clase de actos que existe en Estados Unidos, donde se lo practica desde hace doscientos años y se conoce con el nombre de “caucus”, sistema que nació como práctica efectiva de la democracia partidaria con la presencia de varios candidatos y sin participación del Estado. Inclusive el actual presidente norteamericano, Donald Trump, es fruto de ese sistema, sin el cual no habría podido candidatear.
La característica fundamental de esas elecciones primarias de partido es que el Estado ni un centavo gasta en su realización y su financiación está a cargo de los mismos partidos, por lo cual la administración estatal ahorra millones de dólares y más bien los invierte en obras que producen renta. Finalmente, esta elección es auténtica, sin fraudes y sin intenciones subalternas, es decir que tiene absoluta legitimidad y legalidad.
Pero tal vez por espíritu de imitación o recurso desesperado al presentir el fracaso, el partido gobernante ha recurrido a las primarias, sin que exista la menor condición para que se realicen y menos el pueblo y los partidos bolivianos tengan la mínima experiencia en la materia. Así, se las convoca no por principio, sino por mero utilitarismo, inoportunidad, plagio y pragmatismo pedestre. Además, las primarias, que se realizarán a fines de enero, no serán tales, porque se presenta al acto un solo binomio por partido, por lo que no se podrá elegir entre varios, y hasta se reconoce que la medida es absurda.
Por otro lado, estas primarias se realizan bajo el control estatal, con gastos de fondos del pueblo y con conocimiento de causa de que se está efectuando un acto innecesario, con un derroche de casi cinco millones de dólares que bien podrían servir para fines progresistas.
El país, el público e instituciones se encuentran en estado económico crítico, aunque las autoridades prediquen lo contrario y se ve que el futuro inmediato es alarmante, al haber terminado el periodo de altos precios de las materias primas, que fueron los únicos que determinaron los años de “vacas gordas” por algunos años. El asunto está en la prueba de fuego de la práctica y se verá, como en el caso de otros proyectos (por ejemplo el de la salud universal), si sirve o no.



